MI ALMA EN TUS MANOS, SAN JOSÉ


 
Dulcísimo abogado mío y padre amantísimo, San José: ¿quién podrá expresar la dulzura de amor divino que tanto creció en tu alma cándida, cuando al fin de tu  vida, entregaste tu espíritu en manos de Jesús y de María? 

Yo te ofrezco, Patriarca Santísimo, esta oración, y por este gozo de verte asistido con tanto amor en tu última hora, humildemente te pido que logre yo entregar mi alma en tus manos y en las de tu Santísima Esposa, para cantar eternamente los beneficios que de ti he recibido y las misericordias de mi Dios y Señor. Amen

(Devocionario Josefino)

SEÑOR, YA NO ES UN VELO (Santa Isabel de la Trinidad)




Señor, ya no es un velo, es un grueso muro lo que

te oculta a mí. 

Esto resulta muy doloroso después

de haberte sentido tan cerca. 

Pero estoy dispuesta a permanecer en este estado de alma todo el tiempo que tú, Amado mío, quieras. 

Como la fe me dice que, aun así, Tú sigues presente, ¿para qué las dulzuras y los consuelos? 

No son Tú, y es a Ti a quien sólo busco… 

Que yo vaya a ti por el camino de la fe pura… 

Nunca me he visto tan miserable. 

Pero esta miseria no me deprime. Al contrario, me sirvo

de ella para ir a Ti. 

Creo que si me has amado tan apasionadamente y me has hecho tantos favores, es por verme tan débil… Señor, ofrece también tus dulzuras y consuelos a otras almas para atraerlas. 

Para mí, esta oscuridad que me conduce a Ti 

(Santa Isabel de la Trinidad, Carmelita).

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Estas bellas palabras las escribió Isabel de la Trinidad cuando estaba pasando por la prueba de "la noche oscura", que es cuando el alma no siente a Dios, es la prueba de la fe, es como si de pronto uno perdiera la fe, como si perdiera a Dios de vista, es una prueba muy dolorosa que Dios permite para que las almas santas ganen más méritos.

ACTO DE AMOR HUMILDE


 

Señor, no esperaré llegar a la perfección o ser

como un ángel, para amarte, pues si así fuera,

nunca te amaría.

Te amo, Señor, tal y como soy, en el momento y

en las circunstancias en que me encuentro.

Te amo, Señor, en la amargura de mis caídas, en

medio de mi confusión, faltas y debilidades, en la

zozobra de mi espíritu, en mis cobardías, en la

controversia interior, en el desierto de mi

corazón... y así, como soy Señor, no dejaré de

amarte y de confiar en Ti.

No dudo, Señor, de tu amor. De que Tú siempre

estás conmigo, y que Tú me amas infinitamente.

Señor, Tú sabes todo de mí, te abro mi corazón y

te entrego mis pecados.

Señor, te amo tal y como soy.

Dame la gracia para seguir luchando por mejorar,

porque Tú te mereces lo mejor.

Dame la fortaleza para rechazar el mal

 y purifica mis intenciones para que 

todo lo haga por tu amor y para tu Gloria.

EN EL MATRIMONIO DEBE ESTAR PRESENTE DIOS


 

Ningún corazón  humano quiere el amor por dos minutos o por dos años, sino para siempre.

Sin embargo, el matrimonio, que empezó como un baile de máscaras, en el que todo parecía hermoso, bueno y romántico, pronto hizo crisis cuando los esposos se quitaron los antifaces y se vieron como eran. Como escribió la poetisa Elizabeth Barrett Browning:

«Sí» fue mi respuesta anoche.

«No» es lo que te digo hoy.

Los colores a la luz de una vela

no son los mismos bajo el sol.

La explicación de este conflicto es evidente. El corazón humano fue hecho para el Sagrado Corazón del Amor y nadie, sino Dios, puede satisfacerlo. 

El corazón busca lo infinito pero se equivoca al tratar de que su compañero finito sustituya a lo infinito. 

La tensión se resuelve cuando se comprende que hay otro amor más alto. Cuando el ansia por un amor infinito se contempla como un anhelo de Dios, lo finito del amor terreno es considerado como una señal de que «Nuestros corazones fueron hechos para Ti, ¡oh Señor! y pueden satisfacerse únicamente en Ti».

El matrimonio es una vocación en la que debe estar presente Dios en todas las circunstancias del amor. 

De esta manera el sueño de los novios de eterna felicidad se convierte en realidad no solo en ellos, sino a través de ellos; ahora se aman no como lo soñaron, sino como Dios lo soñó. 

La conciliación y el aflojamiento de la tensión son posibles únicamente en quienes saben que se precisan tres sujetos para amar.

Solo Dios puede dar lo que el corazón desea. En el amor cristiano verdadero, el marido y la mujer ven a Dios a través de su propio amor. 

Sin Dios, lo infinito se busca en lo finito del compañero, lo cual es tanto como pedirle peras al olmo. La eternidad está en el alma y todo el materialismo del mundo no podrá desarraigarla. La tragedia de las psicologías materialistas de nuestros días es pretender que una función del cuerpo satisfaga las aspiraciones infinitas del alma; esto crea complejos, mentes inestables y tribunales de divorcio.

La necesidad de Dios nunca desaparece. Los que niegan la existencia del agua siguen sedientos y los que niegan a Dios lo siguen deseando en su ansia de esa belleza, amor y paz que solo Él es.

("Son tres los que se casan", Fulton Sheen)

TÚ ERES...


Tú eres, ¡oh Cristo!,

mi Padre santo, mi Dios misericordioso,

mi rey poderoso, mi buen pastor,

mi único maestro, mi mejor ayuda,

mi amado hermosísimo, mi pan vivo,

mi sacerdote por la eternidad,

mi guía hacia la patria,

mi luz verdadera, mi dulzura santa,

mi camino recto, mi Sabiduría preclara,

mi humilde simplicidad, mi concordia pacífica,

mi protección total, mi rica heredad,

mi salvación eterna...

¡Cristo Jesús, Señor amabilísimo!

¿Por qué habré deseado durante la vida

algo fuera de ti, mi Jesús y mi Dios?

¿Dónde me hallaba cuando no pensaba en ti?

Anhelos todos de mi corazón,

inflámense y desbórdense desde ahora

hacia el Señor Jesús;

corran que mucho se han retrasado;

apresúrense hacia la meta,

busquen al que buscan.

¡Dulce Jesús!

¡Que todo buen corazón dispuesto a la alabanza

te ame, se deleite en ti,

se admire ante ti!

¡Dios de mi corazón!

¡Herencia mía, Cristo Jesús!

Vive, Señor, en mi;

enciéndase en mi pecho

la viva llama de tu amor,

acrézcase en incendio;

arda siempre en el altar de mi corazón,

queme en mis entrañas,

incendie lo íntimo de mi alma,

y que en el día de mi muerte

comparezca yo del todo perfecto en tu presencia.

Amén .

DAME TU MANO, MADRE SANTÍSIMA


 

Madre Santísima, dame tu mano y no me sueltes,

déjame apoyarme en ti al andar,

enséñame el camino que sólo me conduzca

a tu Hijo con quien anhelo unirme un día.

Pídele a Él que perdone mis pecados,

mi falta de paciencia, también de piedad,

que me dé fuerzas para sobrellevar el peso

de las injusticias que me hacen a menudo llorar.

Enjuga mis lágrimas con tu dulzura maternal,

cubre con tu manto mis ansiedades, miedos y penas.

Regálame la paz que se emana 

de tus ojos misericordiosos, 

y muéstrame las huellas del amor 

y la humildad.

NOS HAS LIBERADO DEL PURGATORIO



Teresa Musco (1943-1976), la estigmatizada de Caserta (Italia), cuenta que el 2 de noviembre de 1962, no pudiendo ir al cementerio, como hubiera deseado por ser el día de los difuntos, oró desde su casa con todo fervor por las almas del purgatorio. 

En las primeras horas de la tarde, mientras seguía orando, vio en su habitación muchas personas. 

Les preguntó:

“Qué queréis?”. Ellas la saludaron con mucha alegría y le dijeron: “Nos has liberado del purgatorio con tus oraciones y venimos a darte las gracias “.

Después, desaparecieron, resplandecientes de alegría y amor.

Este relato verdadero nos debe infundir ánimos para orar continuamente por las Almas del Purgatorio, y no sólo es la compasión hacia estas ellas lo que nos debe mover, sino el amor a Dios que está deseando unirse a estas Almas, también el pensamiento de lo agradecidas que son, pues ellas también van a orar por nosotros. Santa Catalina de Bologna y muchos otros santos han afirmado que han conseguido más beneficios de parte de las Almas del Purgatorio, que de los mismos santos.

Dios lo ve todo, conoce nuestro corazón, y no va a dejar sin premio a los que ayuden con oraciones y sacrificios a las almas del Purgatorio. El santo Cura de Ars decía que las dos obras más grandes que se podían hacer eran: Orar por la conversión de los pecadores y por el descanso eterno de las Almas purgantes.

(Más allá de la muerte, P. Ángel Peña O.A.R.)

EL DIVINO CRUCIFICADO EN LA EUCARISTÍA


 

Adorad a Jesús instituyendo su Eucaristía

la víspera de su muerte, y fundiendo en una sola relación, 

el hecho de su Pasión con el de la Eucaristía.

Evidentemente Nuestro Señor creó entre la

Eucaristía y la Pasión lazos estrechos indisolubles; 

y como la Eucaristía es para perpetuarse aquí abajo, 

se perpetuará en su íntima alianza 

con la Pasión y la Muerte del Salvador. 

Ella será su memorial auténtico, perfecto

y perpetuo. 

¡Adorad este designio del Salvador; creed

esta verdad, y desde que estéis en presencia

de la Eucaristía, ved como aparece el Jesús

paciente y moribundo! el Jesús condenado

por Pilatos; flagelado y coronado de espinas

por los soldados; clavado sobre la Cruz por los

verdugos, y muerto en el abandono de su Padre: 

hele allí! ¡Es Él y no otro!

Sois Vos mismo: ¡oh Jesús! la fe me lo dice;

mi corazón me lo hace sentir; yo no puedo

estar un minuto en vuestra presencia 

y preguntarme quién sois, 

sin que al momento el estado en que os veo 

me diga que sois el Hombre

del dolor, el Divino Crucificado. 

(Manual de Adoración, R. P. A. Tesniere)

ACTO DE FE, ESPERANZA Y CARIDAD



Dios mío, creo en Ti. Fortalece, Señor mi fe.

Espero en Ti. Afirma mi esperanza.

Te amo con todo mi corazón. Enciende mi amor.

Me pesa haberte ofendido. Aumenta mi dolor por

los pecados que he cometido.

Te adoro como mi primer principio.

Te deseo como mi último fin.

Te doy gracias como mi continuo bienhechor.

Te invoco como mi soberano defensor.

Dígnate, Dios mío, dirigir mi vida con tu sabiduría,

contenerme con tu justicia, consolarme con tu

misericordia y ampararme con tu poder.

Te consagro todos mis pensamientos, palabras,

obras y trabajos, a fin de que, de hoy en adelante,

piense siempre en Ti, hable de Ti, y obre en todo

momento según tu santa Voluntad.

Señor, que se haga en mí y en todas mis cosas,

sólo lo que Tú quieres para mí.

Te suplico, Padre, que ilustres mi entendimiento,

abrases mi voluntad, purifiques mi corazón y

santifiques mi alma.

Socórreme, Señor, con tu gracia,

para vencer la soberbia con la humildad,

la avaricia con la generosidad,

la pereza con la diligencia,

la envidia con la caridad,

la ira con la paciencia,

la tibieza con el fervor,

y todos mis inclinaciones y afectos desordenados

con tu santo temor y amor. Amén.


MEDIOS PARA PERFECCIONARSE EN LA PRUDENCIA


a) Reflexionar siempre antes de hacer cualquier cosa o de tomar alguna determinación importante, no dejándose llevar del ímpetu de la pasión o del capricho, sino de las luces serenas de la razón iluminada por la fe.

b) Considerando despacio el pro y el contra y las consecuencias buenas o funestas que se pueden seguir de tal o cual acción.

c) Perseverando en los buenos propósitos, sin dejarse llevar de la inconstancia o negligencia.

d) Vigilando alerta contra los pecados de la carne, que busca pretextos y sutilezas para eximirse del cumplimiento del deber y satisfacer sus pasiones desordenadas.

e) Procediendo siempre con sencillez y transparencia, evitando toda simulación, astucia o engaño, que es indicio seguro de un alma ruin y despreciable.

f) Viviendo al día—como nos aconseja el Señor en el Evangelio—, sin preocuparnos demasiado de un mañana que no sabemos si amanecerá para nosotros, y que en todo caso estará regido y controlado por la providencia amorosísima de Dios, que viste hermosamente a los lirios del campo y alimenta a las aves del cielo (Mt. 6,25-34).

(Teología de la perfección cristiana, Antonio Royo Marín)

JESÚS NO PAGA MAL LA POSADA




Esto pasa ahora y es entera verdad, y no hay

que ir a buscarle más lejos en otra parte; 

Él está en este pan de la Eucaristía , que está con nosotros el buen Jesús, que nos lleguemos a Él. 

Pues, si cuando andaba en el mundo, de sólo tocar sus ropas sanaba los enfermos, ¿qué hay que dudar que hará milagros estando tan dentro de mí, si tenemos fe, y nos dará lo que le pidiéremos, pues está en nuestra casa? Y no suele Su Majestad pagar mal la posada, si le hacen buen hospedaje.

(Camino de perfección, santa Teresa de Jesús)

ORACIÓN FUNDAMENTAL (Padre Lewis S.J)


 

 

Padre, todas las cosas que has creado me las

has ofrecido amorosamente, como dones, para

que te ame más.

Te pido de todo corazón, que su atractivo no me

aleje de Ti; que no haga de ellas el objetivo

principal de mi vida.

Quiero que seas Tú, Señor, el centro de mi ser.

Dame tu amor y tu gracia para que mi corazón y

mi mente sean totalmente libres para saber

interpretar toda la realidad.

Que esté dispuesto a agradarte en salud o

enfermedad, en riqueza o pobreza, 

en vida larga

o corta.

Que siempre elija aquellas cosas y personas que

me lleven a Ti.

Dame la capacidad de rechazar todo lo que de

alguna manera me separe de Ti.

Y que la acción de tu Espíritu configure en mí la

imagen de tu Hijo. Amén.

HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE


 

El animal macho es atraído hacia el animal hembra, pero el ser humano es atraído hacia otro ser humano. 

La atracción de un animal por otro animal es fisiológica; la atracción de un ser humano por otro es fisiológica, psicológica y espiritual. 

El espíritu humano tiene sed del infinito que el animal no tiene: este infinito es Dios. 

La infidelidad en la vida conyugal es la sustitución de un infinito por una sucesión de experiencias carnales finitas.

Los que creen que pueden ser fieles únicamente con el alma pero infieles con el cuerpo olvidan que ambas cosas son inseparables. El sexo aislado de la persona no existe; un brazo que actúe separado del cuerpo es un imposible porque el hombre no tiene función orgánica separada de su alma, que está involucrada en toda su

persona. 

El sexo tiene un vínculo tan estrecho con la religión porque está relacionado con el poder creador, y Dios es la fuente de todo poder creador. 

El amor que es sostenido solo por la carne es tan frágil como la carne, pero el que es sostenido por una unidad espiritual y se basa en un amor por un destino común,

realmente es «hasta que la muerte nos separe».

(Fulton Sheen, "son tres los que se casan")

MARÍA ES EL MEJOR CAMINO PARA LLEGAR A JESÚS

 La Virgen Santísima es el medio del cual se sirvió el Señor para venir a nosotros. 

Ella es también el medio del cual debemos servirnos para ir a Él. 

Pues María no es como las demás criaturas, que, si nos apegamos a ellas, pueden separarnos de Dios en lugar de acercarnos a Él. 

La tendencia más fuerte de María es la de unirnos a

Jesucristo, su Hijo, y la más viva tendencia del Hijo es

que vayamos a Él por medio de su santísima Madre. Obrar así es honrarlo y agradarle, como sería honrar y agradar a un rey el hacerse esclavo de la reina para ser mejores súbditos y esclavos del soberano. 

Por esto, los Santos Padres y luego San Buenaventura dicen que la Santísima Virgen es el camino para llegar a Nuestro Señor.

(Tratado del amor a la Virgen, san Luis de Montfort)

LOS CATÓLICOS NO ADORAN IMÉGENES, LAS VENERAN


 
Las imágenes merecen nuestra veneración y respeto porque representan al Señor, a la Virgen y a los Santos. Son sus retratos, sus estatuas.

Las imágenes no se adoran, se veneran.

Adorar es poner un ídolo en el lugar de Dios, remplazándolo. 

La adoración sólo es para Dios.

Venerar es reconocer el valor que tiene para mí alguien o algo, por lo cual merece nuestro respeto.

Yo venero a mis padres y a mi patria, pero no por eso los adoro. Adoro sólo a Dios.

A Jesucristo, en el sagrario, sí lo adoramos.

El doblar la rodilla tiene distintos significados, según la voluntad del que lo hace: ante la Eucaristía es adoración, ante una imagen es veneración, ante los reyes es reverencia.

La veneración de las imágenes no va dirigida a la materia de la que está hecha (piedra, madera, lienzo o papel) sino a la persona a la que representa.

Cuando tú besas la foto de tu madre, tu beso no se dirige al papel fotográfico sino a tu madre en persona.

«Las imágenes son el libro del pueblo», decía San Juan

Damasceno.

El Dios del Antiguo Testamento no tenía cuerpo. Era invisible. No se le podía representar por imágenes. Las imágenes de aquel tiempo eran ídolos.

Pero desde que Cristo se hizo «la imagen visible del Dios invisible», como dice San Pablo, es lógico que lo representemos para darle culto.

Los textos de la Biblia que prohíben hacer imágenes son para los del Antiguo Testamento, por el peligro que tenían de caer en la idolatría como los pueblos vecinos, que adoraban los ídolos como si fueran dioses.

Ese peligro no existe actualmente, por eso el mandato ya no vale hoy día; como tampoco valen otras leyes del Antiguo Testamento, por ejemplo, la circuncisión, y la pena de muerte para los adúlteros.

El Nuevo Testamento perfecciona el Antiguo.

(Para Salvarte, P. Jorge Loring)


LA VERDADERA HUMILDAD



Hay personas que se parecen a los erizos: mientras no se les toca, parecen apacibles y mansos; pero cuando el superior o el amigo les corrigen de algún defecto, enseñan al instante todas sus púas, responden mal, o que no es cierto o que han tenido sus razones para obrar de aquella manera, por lo que no haya para qué amonestarles de aquella forma; en una palabra, miran como a enemigo a quien les reprende, imitando a quienes se irritan contra el cirujano porque les hace sufrir al curarles la llaga. 

«Esto es airarse contra quien le hace la cura», dice San Bernardo. El varón santo y humilde, dice San Juan Crisóstomo, cuando le corrigen, llora el error cometido, al paso que el soberbio llora también, pero llora porque aparece su defecto; por eso pierde la serenidad y por eso responde y se revuelve contra el que le amonesta. 

He aquí la excelente regla de conducta que dio San Felipe Neri para cuando uno se vea acusado: 

«El que verdaderamente quiere hacerse santo –decía– jamás debe excusarse, aun cuando sea falsa la inculpación que se le hiciere».

(Práctica de amor a Jesucristo, san Alfonso Mª de Ligorio)

ACTO DE CONFIANZA ANTES DE COMULGAR


 

Alma mía, dilata tu corazón, 

Jesús puede hacerte todo bien,

Él te ama excesivamente, 

espera, pues, grandes favores de amable Señor,

que impelido de su grande amor, 

viene a consolarte. 

Sí, mi amado Jesús; 

yo confío en vuestra bondad, 

que entrando ahora en mi pecho,

encenderéis en mi pobre corazón, 

la suave llama de Vuestro puro amor, 

y un eficaz deseo de ejecutar en todo 

vuestra santísima voluntad. 

NUESTRO ALIMENTO ES EL VERBO DE DIOS (San Agustín)


 


Andaba yo en busca de alguna manera de adquirir la energía necesaria para gozar de ti, pero no pude encontrarla mientras no pude admitir que Jesucristo es

mediador entre Dios y los hombres; que está sobre todas las cosas y es Dios bendito por todos los siglos (1Tm 2, 5; Rm 9, 5). 

Y Cristo me llamaba diciendo:

yo soy el camino, la verdad y la vida (Jn 14, 6).

El alimento que yo no podía alcanzar no era otro que tu propio Verbo por quien hiciste todas las cosas, 

el cual al hacerse hombre y habitar en nuestra carne (Jn 1, 14) se hizo leche para nuestra infancia.

Pero yo no era humilde y por eso no podía entender a un Cristo humilde, ni captar lo que El nos enseña con su debilidad. Porque tu Verbo, eterna verdad y supereminente sobre lo más excelso que hay en tu creación, levanta hacia sí a quienes se le someten. Siendo la excelsitud misma, quiso edificarse acá en la

tierra una humilde morada de nuestro barro por la cual deprimiese el orgullo de los que quería atraer a sí y los sanara nutriéndolos en su amor; para que no

caminaran demasiado lejos apoyados en su propia confianza, sino que más bien se humillaran al ver a sus pies a una persona divina empequeñecida por su 

participación en la vestidura de nuestra piel humana; para que sintiéndose fatigados se postraran ante ella y ella levantándose, los levantara. 

PODEMOS SER SANTOS (Santa Faustina)


Oh Dios único en la Santísima Trinidad, 

deseo amarte como hasta ahora ninguna alma humana te ha amado; y aunque soy particularmente mísera y pequeñita, no obstante arrojé muy profundamente el ancla de mi confianza en el abismo de Tu misericordia, oh Dios y Creador mío. 

A pesar de mi gran miseria no tengo miedo de nada, sino que espero cantar eternamente el himno de la gloria. 

Que no dude alma ninguna mientras viva, aunque sea la más miserable, cada una puede ser una gran santa, porque es grande el poder de la gracia de Dios. 

De nosotros depende solamente no oponernos a la actuación de Dios.


(Texto extraído de los escritos de Santa Faustina, la Divina Misericordia en m alma)

A BELÉN SE VA Y SE VIENE






A Belén se va y se viene
por caminos de alegría
y Dios nace en cada hombre
que se entrega a los demás.

A Belén se va y se viene
por caminos de justicia,
y en Belén nacen los
hombres cuando aprenden a esperar.

Lo esperaban como rico,
y habitó entre la pobreza;
lo esperaban poderoso
y un pesebre fue su hogar.

Lo esperaban un guerrero,
y fue paz toda su guerra;
lo esperaban rey de reyes,
y servir fue su reinar.

 Lo esperaban sometido,
y quebró toda soberbia,
denunció las opresiones,
predicó la libertad.

Lo esperaban silencioso,
su palabra fue la puerta
por donde entran los que gritan
con su vida la verdad.

 Navidad es un camino
que no tiene estridencias,
porque Dios resuena dentro
de quien va en fraternidad.

Navidad es el milagro
de pararse en cada puerta
y saber si nuestro hermano 
necesita nuestro pan.


ORACIÓN DE ALABANZA Y ADORACIÓN (San Juan María Vianney – Cura de Ars)


 

Yo te amo, Dios mío, y mi único deseo es amarte

hasta el último momento de mi vida.

Yo te amo, Dios infinitamente amable, y prefiero

morir amándote, a vivir un sólo instante sin

amarte.

Te amo, Señor, y la gracia que te pido es la de

amarte eternamente.

Yo te amo, Señor, y deseo el cielo sólo para tener

la felicidad de amarte eternamente.

Yo te amo, Dios infinitamente bueno, y temo el

infierno sólo porque allí no tendría jamás el dulce

consuelo de amarte. 

Dios mío, si mis labios no pueden decirte a cada

instante que te amo, quiero que mi corazón lo

repita cuantas veces yo respire.

Yo te amo, mi divino Salvador, porque has sido

crucificado por mí.

Dios mío, dame la gracia de amarte en mi

sufrimiento.

Concédeme, Señor, la gracia de morir por tu amor

y sabiendo que te amo; y al acercarme a la

muerte, aumenta mi amor y perfecciónalo. Amén.

ALEGRÍA DE NIEVE (Poema de Navidad)


 

Alegría de nieve

por los caminos.

¡Alegría!

Todo espera la gracia

del Bien Nacido.

Miserables los hombres,

dura la tierra.

Cuanto más nieve cae

más cielo cerca.

¡Tú nos salvas,

criatura

soberana!

Aquí está luciendo

más rosa que blanca.

Los hoyuelos ríen

con risas calladas.

Frescor y primor

lucen para siempre

como en una rosa

que fuera celeste.

Y sin más callar,

grosezuelas risas

tienden hacia todos

una rosa viva.

¡Tú nos salvas,

criatura

soberana!

¡Qué encarnada la carne

recién nacida,

con qué apresuramiento

de simpatía!

Alegría de nieve

por los caminos.

¡Alegría!

Todo espera la gracia

del Bien Nacido

(Jorge Guillén)

ACTO DE FE (PARA ANTES DE COMULGAR)

 



 

¡Ah mi amabilísimo Salvador! ¡qué excesos de amor,

                      qué abatimientos de vuestra divina Majestad 

practicasteis para uniros conmigo en este adorable Sacramento!.

Siendo Dios, os hicisteis hombre: siendo inmenso, os hicisteis siervo: descendisteis del seno del Eterno Padre al seno de una Virgen: del cielo a un pesebre:

del trono de gloria a un patíbulo de ajusticiados; 

y esta mañana salís de ese sagrario para venir a habitar dentro de mi pecho. 

Aquí tienes, oh alma mía, a tu amante Jesús,

que ardiendo en aquel mismo amor con que 

te amó en la cruz, muriendo por ti, está en aquel

divino Sacramento esperando que llegues a recibirle; 

y desde allí está observando tus pensamientos, tu amor, tus deseos, tus pretensiones,

y las ofrendas que vas a presentarle.

Alma mía, disponte para recibir a Jesús, 

pero primero dile con viva fe: 

¿es posible, mi amado Redentor, que de aquí a 

pocos instantes habéis de venir a mi? ¿un Dios

infinito a un pecador tan malo é ingrato como

yo? ¡Oh Dios escondido y desconocido de la

mayor parte de los hombres! yo os confieso,

creo y adoro en el santísimo Sacramento por

mi Señor y Salvador, y por confesar y defender esta verdad,

 daría voluntariamente mi propia vida. 

Vos venís para enriquecerme de gracias, y para uniros conmigo. ¡Ah, mi dulce Señor! cuánta debe ser mi confianza, sabiendo que venís por motivos tan amorosos. 

(Áncora de Salvación, Jose Mach)

CÓMO ORAR EN LA TENTACIÓN



En el Evangelio hay una advertencia de Jesús que

nunca debemos olvidar: 

"Orad, para no caer en tentación. Porque el espíritu esta pronto pero la carne es débil" (Mt 27, 41) 

Por eso nosotros, al sentir el ataque del mundo, del

demonio y de la carne, ¿nos quedaremos sin pedir ayudas del Señor Dios de los ejércitos?

Hay que decirle con el Salmo: 

"Mira Señor que me atacan, y no tengo a dónde

huir. Pelea Tú Señor, contra los que me hacen la guerra" (Sal 34). 

Un remedio muy útil: muchísimas personas han experimentado con gran provecho para lograr conseguir la victoria contra las tentaciones el mirar fijamente y con cariño el crucifijo, y mientras se va pensando en cada una de las heridas de Jesús, las de las manos, los pies y el costado, decirle con san Bernardo:

"Señor: cuando el gavilán traicionero de mis tentaciones me ataca para quitarme la

vida de la gracia y de la amistad con Dios, yo como tímida avecilla vuelo con mi pensamiento a esconderme en esas grietas salvadoras de mi Roca, en esas tus cinco heridas, y allí logro verme libre del enemigo traidor". 

Debemos pensar en la Pasión y Muerte de Jesús, este

provechoso recuerdo logrará ir alejando los pensamientos dañosos. 

No nos dediquemos a recordar las impurezas que hemos tenido, ni siquiera para lamentarlas y rechazarlas, sino que considerándolas como obras del demonio tratemos de no pensar jamás en ellas. Y en estas situaciones de dificultad demostremos que sabemos recurrir a la Virgen Santísima. Ella siempre ayuda admirablemente.

(Combate espiritual, P. Lorenzo Scúpoli)

ESPOSO DE MARÍA, SAN JOSÉ

 



Dulcísimo Padre y Señor mío, San José:

Te pido, que por la dignidad tan alta, dones y privilegios que el Señor te concedió al dar la mano de Esposo a la Reina de los cielos, me alcances las gracias necesarias para la salvación de mis seres queridos y la mía, te pido también por las Almas del Purgatorio más olvidadas y para que todos los hombres tengan un trabajo digno, te pido que las familias se mantengan unidas y por el fin del aborto.

Por Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

DESEOS DE PADECER CON JESÚS

 La noche del 19 de julio de 1900, Gema se quedó en éxtasis. Ella dice: 

"Me encontré con Jesús que sufría horribles penas. ¿Cómo podía yo ver sufrir a Jesús sin ayudarle? Se apoderó de mí un gran deseo de padecer, por lo que supliqué a Jesús me concediese esa gracia. En el instante, fueron satisfechos mis deseos.

Jesús se acercó, y quitando de su cabeza la corona de espinas con sus manos santísimas, la colocó sobre la mía y la oprimió contra las sienes. Momentos de

dolor fueron aquellos, pero felices. Así estuve una hora sufriendo con Jesús."

(Santa Gema Galgani, amor total, P. Ángel Peña O.A.R.)




MARÍA ESTÁ TRANSFORMADA EN DIOS



Me dirijo a ti por un momento, amabilísimo Jesús mío, para quejarme amorosamente ante tu divina Majestad de que la mayor parte de los cristianos, aun los más instruidos, ignoran la unión necesaria que existe entre ti y tu Madre santísima. 

Tú, Señor, estás siempre con María, y María está siempre contigo y no puede existir sin ti; de lo contrario, dejaría de ser lo que es. 

María está de tal manera transformada en ti por la gracia, que Ella ya no vive ni es nada;

sólo tú, Jesús mío, vives y reinas en Ella más perfectamente que en todos los ángeles y santos.

¡Ah! ¡Si se conociera la gloria y el amor que recibes en esta criatura admirable, se tendrían hacia ti y hacia Ella sentimientos muy diferentes de los que ahora se tienen! Ella se halla tan íntimamente unida a ti, que sería más fácil separar la luz del sol, el calor del fuego; más aún, sería más fácil separar de ti a todos los ángeles y santos que a la divina María, porque Ella te ama más ardientemente y te glorifica con mayor perfección que todas las demás creaturas juntas.

(Tratado de la verdadera devoción a María, San Luis de Monfort)

PARA DIOS NO HAY NADA IMPOSIBLE

Cuenta Javier Martín una antigua leyenda, de la Edad Media:

«Un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de haber asesinado a una mujer. En realidad, el verdadero autor era una persona muy influyente del reino, y por eso, desde el primer momento se procuró un "chivo expiatorio", para encubrir al culpable.

El hombre fue llevado a juicio ya conociendo que tendría escasas o nulas esperanzas de escapar al terrible veredicto: ¡La horca!

El juez, también comprado, cuidó no obstante, de dar todo el aspecto de un juicio justo, por ello dijo al acusado: 

"Conociendo tu fama de hombre justo y devoto del Señor, vamos a dejar en manos de Él tu destino:

Vamos a escribir en dos papeles separados las palabras CULPABLE e INOCENTE. Tú escogerás, y será la mano de Dios la que decida tu destino".

Por supuesto, el mal funcionario había preparado dos papeles con la misma leyenda: 'CULPABLE'.

La pobre víctima, se encomendó a Dios, y se dio cuenta que el sistema propuesto era una trampa. No había escapatoria.

Pero Dios le inspiró la solución. Tomó uno de los papeles doblados y se lo tragó.

El juez, indignado, dijo: “Y ahora,¿cómo vamos a saber el veredicto...?"

"Es muy sencillo, respondió el hombre, es cuestión de leer el papel que queda, y sabremos lo que decía el que me tragué".

Tuvieron que liberar al acusado y jamás volvieron a molestarlo.

Por más difícil que se nos presente una situación, nunca dejemos de buscar la salida, pidiendo ayuda a Dios. "Lo que es imposible para el ser humano, es posible para Dios"».

(Para Salvarte, P. Jorge Loring)




CAMINO POR UN MISIONERO

Celina, la hermana de Teresita cuenta un episodio en el convento con ella:

Cuando Teresita estaba enferma, la enfermera le había aconsejado darse todos los días un paseíto de un cuarto de hora por la huerta. Yo me la encontré caminando penosamente y, por así decirlo, al límite de sus fuerzas. 

"Harías mucho mejor descansando", le dije; en las condiciones en que estás, este paseo no puede hacerte ningún bien; te estás agotando, déjalo ya. 

-Es verdad, me contestó,  ¿pero sabes lo que me da fuerzas? Pues camino por un misionero. Pienso que allá lejos, muy lejos, tal vez alguno de ellos esté agotado en sus correrías apostólicas, y para aminorar sus fatigas ofrezco yo las mías a Dios.

(Consejos y recuerdos, Obras completas, santa Teresita del Niño Jesús)






TU SANTIDAD, SAN JOSÉ, TE HIZO DIGNO DE TANTO HONOR



Purísimo san José, ¿cual de los mortales 

ha logrado honor igual al que te concedió 

a ti la bondad de nuestro Dios? 

¿a quién de los mortales se le ha dado 

dignidad tan alta como la que se te

confió a ti de ser cabeza de la mas ilustre, 

más santa y grande familia que vio jamás la tierra?

Tu santidad, padre mío, tu eminente santidad,

fué la que te hizo digno de tanto honor. 

¿Y aquel respeto humilde, aquel amor 

que te profesaron en la tierra tu Hijo adoptivo 

y tu Esposa,  no ha de valer ahora en el cielo? 

¿acaso son menos atendidas ahora tus súplicas? 

No, no puedo creer que se haga sorda a tus voces 

una Esposa  que es la misma piedad y la clemencia.

Pide al Padre de misericordias 

que le de hijos a los matrimonios 

si es voluntad de Dios, que bendiga esa sagrada unión, 

y a todos los fieles nos de auxilios para cumplir 

con las obligaciones que contraemos 

en los desposorios que celebró nuestra alma 

con el Esposo sagrado Jesucristo, 

en el día en que nos bautizamos. 

Amén.

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