LA INFANCIA DE SAN JOSE INTERRUMPE LAS VISIONES DE LA PASIÓN

 


El dolor y la angustia me oprimían, no podía sostenerme, y sin embargo, quería arrastrarme hasta el sitio adonde Jesús iba a ser coronado de espinas.

Entonces vi llegar un niño maravilloso, con el pelo dorado; llevaba solo una cintura alrededor del cuerpo, pasaba entre los velos de las Santas Mujeres, entre las piernas de los hombres, y se vino a mi corriendo; era alegre y amable, me cogía la cabeza para volverla del otro lado, y con sus caricias me impedía mirar el triste espectáculo que tenía delante de mis ojos.

Este niño dijo: "¿No me conoces? me llamo José y soy de Belén". Después comenzó a hablarme del pesebre, del Nacimiento de Jesús, de los pastores...

Yo estaba llorando a causa de la corona de espinas que veía trazar, pero él me consoló y me dijo una bella parábola para explicarme cómo la alegría saldría de todos estos padecimientos .

Había en esta parábola muchas explicaciones del sentimiento místico de los padecimientos del Señor.

Me enseñó el campo donde habían nacido las espinas de la corona de Jesús y me dijo lo que significaban esas espinas, cómo esos campos se cubrían de magníficos frutos y que las espinas formarían alrededor de ellos un muro protector cubierto de rosas.

(La dolorosa Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, Anna Catalina Emmerick)

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