SAN JOSÉ Y LA CUARESMA

 


-Padre del Redentor.

El padre adoptivo de Jesús tiene una estrecha ligazón con la Cuaresma. Esta se explica como camino preparatorio al Misterio central de la Redención: la Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Pero tal tipo de Redención ha sido posible porque el Hijo de Dios es verdaderamente hombre. Como todo hombre tiene unas raíces, un pueblo, una historia: El Señor Dios le dará el trono de David, su padre (primera lectura). Sin raíces, sin estirpe, Jesús hubiera irrumpido en nuestra historia como un extraño y la verdad de su ser hombre no estaría libre de sospechas. Es este el gran servicio que san José presta desde su fe a la obra de la Redención.

-Modelo de fe.

La Cuaresma es un camino de iluminación progresiva en la fe. Es volver a aprender a ver las personas, las cosas y los acontecimientos con los ojos con que las ve Dios. Y en esto, desde luego, tenemos en San José a un verdadero Patriarca en la línea de la fe de los grandes personajes del Antiguo Testamento. Y, en el Nuevo Testamento, después de María, y junto con ella, rotura el camino de la fe de toda la Iglesia: Apoyado en la esperanza creyó contra toda esperanza (segunda lectura). Hizo lo que le había mandado el ángel del Señor (evangelio).

-Patrono de la Iglesia.

También la Cuaresma va a restaurar la comunión con la Iglesia, que el pecado ha roto, o, al menos relajado. Ello supone recuperar también una visión de la Iglesia correcta, es decir, a la luz de la fe. Supone, pues, volver a vivir la Iglesia como conservadora y transmisora del misterio de Cristo para la salvación del mundo. A esta dimensión hace referencia la oración colecta recordando la estrecha vinculación de San José con la Iglesia, ya que a su fiel custodia fueron confiados por Dios los primeros misterios de la salvación de los hombres.

-Modelo de padres.

La condición especial de la paternidad de José respecto a Jesús, no debería llevarnos a pensar que no ejerció como padre humano de Jesús aportando a su crecimiento corporal y espiritual lo propio de un buen padre. Precisamente ello formaba parte de su servicio al Hijo de Dios hecho hombre. Si la Cuaresma está especialmente relacionada con la educación en la fe, como tiempo catecumenal, la figura de San José es una llamada a que los padres cristianos ejerzan como tales siendo los primeros educadores de la fe de sus hijos.

En la eucaristía de hoy podría haber una referencia a los padres de los niños y jóvenes que recibirán pronto alguno de los sacramentos de la iniciación cristiana.

En las parroquias donde no se bautice en Cuaresma y se estén preparando bautismos para Pascua, la misa de hoy podría ser un momento fuerte de la catequesis prebautismal de los padres. (También para los padres de los confirmandos o de los que harán la Primera Comunión). Además de alguna referencia en la monición introductoria y en la homilía, podría hacerse alguna petición específica en la oración universal. Y las ofrendas podrían ser presentadas por algunos de estos padres con algunos de sus hijos.


A. GOMEZ MISA DOMINICAL 1992, nº 4

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