COMUNIÓN



Yo soy de Dios: !oh dulce pensamiento
Que anega el alma en celestial amor!
Un Dios potente hasta albergarse llega
En mi pobre y estrecho corazón.

Yo soy de Dios: el cielo me contempla,
Y el ángel que se acerca a mí, veloz,
Halla mi pecho en templo convertido,
Donde el eterno fija su mansión.

Yo soy de Dios: la sangre inmaculada
Que de una Virgen cándida tomó,
¡Oh gran prodigio!, con mi sangre llega
Hasta mezclarse en misteriosa unión.

Yo soy de Dios: hasta el postrer momento
Sólo he de hallar hechizos en mi Dios;
Su dulce nombre ha de sellar mis labios
Al dirigirle mi última oración.

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