LA VIDA DEL CARMELO

 


Esta es la vida del Carmelo: vivir en El. Entonces todas las inmolaciones, todos los sacrificios quedan divinizados. El alma descubre, a través de todas las cosas, a Aquel a quien ama y todo la lleva a El. Se trata de un diálogo cordial ininterrumpido con El. De este modo tú puedes ser ya Carmelita en espíritu.

Ama el silencio y la oración porque constituyen la esencia de nuestra vida carmelitana. Pide a la Reina del Carmelo, nuestra Madre, que te enseñe a adorar a Jesús en profundo recogimiento. Ella ama tanto a sus hijas del Carmelo... Es su Orden predilecta y Ella es nuestra Patrona.

Invoca también a nuestra seráfica Madre Santa Teresa. Amó tanto que murió de amor. Pídele ese amor apasionado que sintió por Dios y por las almas, pues la Carmelita tiene que ser un apóstol. Todas sus oraciones y todos sus sacrificios están orientados a este fin.

¿Conoces a San Juan de la Cruz? Es nuestro Padre. Que profundamente penetró en el conocimiento de Dios. Antes que de él, debía haberte hablado de San Elías, nuestro primer Padre. Observarás que nuestra Orden es muy antigua pues se remonta hasta los Profetas. ¡Ah! Cuánto me agradaría poder cantar todas sus glorias.

(Santa Isabel De La Trinidad. Cartas 116 y 118. Obras Completas, pp. 372 y 376)

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