ES IMPORTANTE NO DESALENTARNOS

 "Satanás, en cuanto nos ve agobiados por la culpa, se lanza sobre nosotros e insinúa en nuestros corazones sentimientos de desesperación y si les damos acogida, rodaremos hasta al fondo del abismo"

(San Francisco de Sales)


La experiencia confirma estas palabras. La inmensa  mayoría de las caídas no reparadas, y la mayor parte de aquellas que únicamente los ángeles de paz conocen y lloran, proceden del desaliento. Sin él, con un arrepentimiento confiado, nada se habría perdido; pero después de una falta, que en muchos casos no pasaba de ser una sorpresa, el demonio de la desesperación se insinuó en el alma desconcertada, y esgrimiendo argumentos a cual más desalentador, concluía por conseguir que brotara el pensamiento aplastante de Caín: Mi iniquidad es demasiado grande, para que merezca perdón (Gén 6, 13).

A partir de ese momento, como advierte San Pablo, el príncipe de las tinieblas se adueña del alma, la dirige, la empuja y la precipita donde quiere: operatur in filios diffidentiae (Efes 2, 2); le ha comunicado dos de sus más diabólicas disposiciones: el alejamiento de Dios por el pecado y el miedo a Dios por el desaliento. 

Por eso es muy importante no desalentarnos ante nuestros pecados, pidamos perdón a Dios con humildad, Él es un Padre de misericordia deseoso de acoger a sus hijos, Él es el Buen Pastor que busca y espera el retorno de la oveja perdida, y cuando la encuentra, la abraza, la perdona y no se acuerda más de su pecado.

(El arte de aprovechar nuestras faltas, Jose Tissot – Recoge las enseñanzas de San Francisco de Sales)

ORACIÓN DE SAN FRANCISCO DE SALES A SAN JOSÉ



Glorioso San José, esposo de la Virgen María, dispénsanos tu protección paterna. Nosotros te suplicamos por el Corazón de Nuestro Señor Jesucristo.

Tú, cuya protección se extiende a todas las necesidades y sabe tornar posibles las cosas más imposibles, dirige tu mirada de padre sobre los intereses de tus hijos.

Recurrimos a ti, con confianza en las angustias y penas que nos oprimen; dígnate tomar bajo tu caritativa protección este asunto importante y difícil que es la causa de nuestras inquietudes. 

Haz que su feliz desenlace sea para gloria de Dios y bien de sus servidores. Amén.


(San Francisco de Sales)

LAS PRUEBAS SON UN REGALO DE DIOS (Padre Pío)


Mantén el buen ánimo; abandónate en el corazón divino de Jesús; y todas tus preocupaciones déjaselas a él. Colócate siempre en el último lugar del grupo de los que aman al Señor, teniendo a todos por mejores que tú. Sé verdaderamente humilde con los demás, porque Dios resiste a los soberbios y da la gracia a los humildes. 

Cuanto más crezcan las gracias y los favores de Jesús en tu alma, más debes humillarte, imitando siempre la humildad de nuestra Madre del cielo, la cual, en el instante en que llega a ser Madre de Dios, se declara sierva y esclava del mismísimo Dios. 

En las cosas prósperas y adversas que te sucedan, humíllate siempre bajo la mano poderosa de Dios, aceptando con humildad y paciencia no sólo aquellas cosas que son de tu agrado, sino también, y con humildad y paciencia, todas las tribulaciones que Él te mande para hacerte cada vez más grata a Él y más digna de la patria celestial.

Ser tentada es signo evidente de que el alma es muy grata al Señor. Acepta, pues, todo en actitud de agradecimiento.  No creas que esto es sólo una opinión mía, no; el mismo Señor empeñó su palabra divina: «Y porque tú eres grato a Dios –dice el ángel a Tobías (y en la persona de Tobías a todas las almas gratas a Dios)– fue necesario que te probara la tentación».

Anímate, pues, hija queridísima de Jesús; y alégrate también, incluso en medio de las tentaciones y tribulaciones, sabiendo bien que todo esto es un regalo singularísimo que la bondad del Padre del cielo hace a tu alma; y en todo sé agradecida siempre a tan buen Padre, por medio de su queridísimo Hijo Jesucristo.


(29 de enero de 1915, Padre Pío a Annita Rodote, Ep. III, 48)

OBEDIENCIA A MARÍA


Los predestinados viven sumisos y obedientes a la Santísima Virgen como a su cariñosa Madre, a ejemplo de Jesucristo, quien de treinta y tres años que vivió sobre la tierra, empleó treinta en glorificar a Dios, su Padre, mediante una perfecta y total sumisión a su santísima Madre. 


La obedecen, siguiendo exactamente sus consejos, como el humilde Jacob los de Rebeca cuando le dijo: Escucha lo que te digo (Gén 27,8), o como la Santísima Virgen: "Haced lo que Él os diga" (Jn 2,5).
Jacob, por haber obedecido a su madre, recibió –como de milagro– la bendición, aunque, por vía natural, no podía recibirla. 
Los servidores de las bodas de Caná, por haber  seguido el consejo de la Santísima Virgen, fueron honrados con el primer milagro de Jesucristo, que convirtió el agua en vino a petición de su santísima Madre. 
Asimismo, todos los que hasta el fin de los siglos reciban la bendición del Padre celestial y sean honrados con las maravillas de Dios, sólo recibirán estas gracias como consecuencia de su perfecta obediencia a María.

(Tratado de la Verdadera Devoción a María, de San Luis María Grignion de Montfort)

¿HAY PROTESTANTES EN EL PURGATORIO?


 Sor María Gabriela, se aparecía desde el purgatorio a la Hermana Sor María de la Cruz. 

''Un día Sor María le preguntó; ¿Son muchos los protestantes salvados? Ella le respondió:

"Por misericordia del buen Dios, hay un cierto número de protestantes que son salvados, pero su Purgatorio es largo y riguroso para muchos. Es verdad que ellos no han hecho abuso de las gracias como muchos católicos, pero como ni siquiera han tenido la gracia insigne de los Sacramentos y los otros recursos de la verdadera religión, eso hace que su expiación se prolongue por mucho tiempo en el Purgatorio''. 

La Beata Ana Catalina Emmerich también tuvo una visión referente a los protestantes en el Purgatorio;

''He visto en el purgatorio a protestantes que vivieron piadosamente en su ignorancia religiosa. Se sienten abandonados, porque nadie ruega por ellos''. 

Conclusiones a lo leído. 

1 Dios es infinitamente misericordioso, pues como sabemos, las personas que se encuentran fuera de la verdadera religión, pero que han hecho todo lo posible por conocer la verdad, sin orgullos, sin prejuicios y con verdadera piedad de salir de la ignorancia, todos estos (pocos, debido a que pocos son los que son así), son salvados por Dios. 

Así lo narraba también la Beata Ana Catalina; 

''Verdad es que entre ellos hay muchos buenos, de los cuales me compadezco, pero veo que llevan el sello de su origen; están separados de la Iglesia y divididos entre sí. Cuando brota en ellos alguna devoción, se levanta al mismo tiempo en sus almas un sentimiento de arrogancia y desvío de su madre Iglesia. Quieren ser piadosos, pero no quieren ser católicos.  Por esta razón, aun entre los mejores, veo algo defectuoso, veo juicio propio, dureza y orgullo''. 

2 La cruel enseñanza del protestantismo de no orar por los difuntos, deja las almas de los protestantes en el Purgatorio sin ayuda.

Es recomendable que nosotros, los Católicos, tengamos presente esas almas para ayudarlas. 

Así refutó el Protestantismo aquella piadosa niña protestante de 9 años, que al ver la incoherente y espantosa enseñanza del Protestantismo, que no ofrecía consuelo alguno dijo; ''Cuando sea mayor (y mis padres ya no ejerzan sobre mi), me haré Católica, para poder rezar por el alma de mis difuntos''.

(Católicodefiendetufe.org)

DEBEMOS COMBATIR LA TRISTEZA


Existe un pecado que si nos descuidamos y dejamos de combatirlo, va a anidar en nuestro corazón y nos va a hacer enorme mal. Es la tristeza. 

El Libro Santo dice: "La tristeza no sirve para nada y sólo daños trae a la persona". Es necesario que no dejemos jamás de combatir contra la mala inclinación que tenemos de entristecernos por lo que no es pecado ni ofende a Dios. 

Así por ejemplo cuando alguien se enferma empieza a entristecerse por las molestias que les causan a quienes le atienden, pero cuando se mejora ya no se acuerda de esas caridades que le hicieron. Lo que le entristecía era su orgullo. 

Otros se dejan llevar por la tristeza diciendo que esos sufrimientos le están llegando como castigo de sus pecados, pero cuando recobre su salud ya verán qué tan poquito arrepentimiento siente por las maldades de su vida. 

Su tristeza no provenía de arrepentimiento sino de impaciencia. (1)

Cuántos hay que suspiran de tristeza porque no tienen mayores riquezas para dedicarse a hacer muchas obras de caridad, pero sí las tuvieran tampoco harían las tales obras. Es pues muy peligroso dejar de combatir contra la tristeza y dejarse vencer por esa pésima inclinación a vivir tristes. 

Y lo mismo hay que afirmar de cualquier otro vicio o pecado.

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Hay que aclarar que no es lo mismo tristeza que depresión, que es una enfermedad y hay que tratarla, en este caso no se ofende a Dios porque no está en nuestra mano.


(El combate espiritual, P. Lorenzo Scúpoli)


SOLO SE TE PIDE AMAR (El amor ayuda a las almas del purgatorio)




El Ángel volvió a tomar la palabra súbitamente:
Cuando venga alguna de estas benditas almas, la saludarás en nombre de Jesucristo;
ella te responderá siempre, sea con un signo, sea con la palabra.
Algunas almas no pueden hablarte,
porque están en el Gran Purgatorio;
incluso no te ven,
Dios las nuestra a los ojos de tu alma 
para que reces por ellas.
Sin embargo, llegará un momento en que podrán responder a tu saludo:
“Laudemus Dominum”
y santiguarse al llegar cerca de ti.
Pide siempre un signo: no es temeridad, sino prudencia.
Nunca preguntes nada a un alma.
Dios solo es el Amo y Maestro de lo que te dirán,
si deben enseñarte.
Mira, en estas gracias del Purgatorio
solamente se te pide una cosa:
amar, por lo tanto orar, que es lo mismo,es un todo.
Si el Altísimo abre el Purgatorio a tu vista interior,
es para estimular en ti el amor.
Si quiere que escribas, es para suscitar el amor en las almas.
Todo, todo está encaminado a una sola cosa: EL AMOR

(El Purgatorio, una revelación particular)

PREDICAR PARA LOS QUE SE HAN ALEJADO DE DIOS (Palabras de la Virgen María a Santa Brígida)


Recuerda que, muy a menudo, las buenas personas se mezclan con los perversos y que los hijos adoptivos a veces se alejan de los buenos, como el hijo pródigo que se marchó a una tierra lejana y llevó una vida de perdición.  Pero, a veces lo predicado revierte su conciencia y ellos vuelven al Padre, y yo les acepto como antes de pecar.  Así que se debe predicar especialmente para ellos porque, aunque un predicador pueda encontrar sólo gente perversa a su alrededor, debe pensar en sus adentros: 

‘Tal vez haya algunos entre ellos que se volverán hijos de mi Señor. Por ello, predicaré para ellos’. 

Ese predicador será muy premiado.


(Del Libro de profecías y revelaciones a Santa Brígida de Suecia)

LA VIRGEN MARÍA ES EL ARCA DE LA NUEVA ALIANZA


Jesucristo, el Salvador prometido, tendría que venir a nosotros mediante un acto purísimo, libre de todo defecto o pecado, para ellos, tendría que encarnarse en una mujer totalmente pura.

¿Hay alguna razón bíblica para asegurar que era muy importante que el seno que iba a contener al Salvador tenía que ser absolutamente puro?

Si, lo encontramos Cuando Dios dió los planes del 'Arca de la Alianza', todo tenía que ser perfecto y sin mancha. Ex 25:8-40, pues con más razón, La 'Nueva Arca de la Alianza', la morada que contendría la 'PALABRA', Jesucristo, tenía que ser 'hecho' también sin mancha.

 EL  Arca de la NUEVA Alianza' es María.¿por qué decimos esto?

Porque ella ha dado a luz a la  Palabra "Y la Palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros" Juan 1:14

Maria contenía también la palabra de Dios, Jesucristo, igual que el Arca de la Alianza contuvo la palabra de Dios, las tablas de la Ley.

El arca Contenía la vara de Aarón, símbolo del Sumo Sacerdote.

¿Quién es el Sumo Sacerdote? Jesucristo: 

"Teniendo, pues, tal Sumo Sacerdote que penetró los cielos - Jesús, el Hijo de Dios - mantengamos firmes la fe que profesamos", Hebreos 4:14.

El arca Contenía el maná, el Pan caído del cielo.

¿Quién es el Pan caído del cielo? Jesucristo.

"Yo soy el pan vivo, bajado del cielo.Si uno come de este pan, vivirá PARA siempre" Jn 6, 1.


(Martin Zavala M.P.D.)

ORACIÓN DE SAN FRANCISCO ANTE EL CRISTO DE SAN DAMIÁN

 

Sumo, glorioso Dios,

ilumina las tinieblas de mi corazón

y dame fe recta,

esperanza cierta

y caridad perfecta,

sentido y conocimiento, Señor,

para que cumpla

tu santo y verdadero mandamiento.

ORACIÓN A MARÍA, DE UN ALMA DESESPERADA


Inmaculada y dulce Madre mía, 
apenas ha alumbrado en mí la primera luz de la razón, 
he corrido en pos de los placeres 
que han anegado en amargura mi alma. 
Mil veces he estado próximo a caer 
en el hondo abismo que yo mismo he 
abierto bajo mis pies cuando he dado 
libre cauce al insensato delirio de las pasiones.
Siempre humillado por incontables dolores,
he sido víctima de amargos desengaños, 
abrumado por las adversidades y desgarrado 
el corazón por implacables remordimientos 
al verme alejado de Dios, sintiendome indigno
de su perdón, pero cuando he creído 
sucumbir en los brazos de 
una angustia que me parecia incurable, 
y anonadado en medio de mi camino, 
cansado de buscar en vano la paz que en la 
tierra no puede hallarse, tú vienes a mí 
¡oh Virgen incomparable! tú vienes a mí, 
me tiendes cariñosa tu mano para apartarme 
del precipicio, derramas en mi corazón los consuelos 
que antes le habían sido desconocidos.
En tí encuentro un refugio en mis adversidades; 
por tí me vienen todos los bienes: ¿quién eres, 
¡oh dulce madre mia? ¿de quién eres hija tú,  
que te ha sido dada esa clemencia, esa amabilidad 
que nunca ha poseído ninguno de 
los hijos de Adán, y que lleva en pos de 
sí las bendiciones de todos? 

(Devocionario Católico)

GLORIA A JESÚS




 “Gracias a Aquel que llena de alegría nuestro mundo.
Al recién nacido, que rejuvenece a la humanidad.
Al Fruto que se inclina para saciar nuestra hambre.
Al Bueno, que enriquece nuestra pobreza.
Al Médico, que se acerca para curar nuestras dolencias.
Al Hijo de Dios, que con su venida da la vida al mundo.
Al Silencioso, que nos habla por su Voz.
Al oculto, cuyo Hijo se hace visible.
Al Viviente, cuyo Hijo se hace mortal.
Gloria a la Fuente que nos es enviada para nuestro perdón.
Gloria al Misericordioso que lleva nuestras cargas.
Gloria a su venida, que da la Vida a los seres humanos.
Gloria al que viene a nosotros por su Primogénito.
Gloria al Grande, cuyo Hijo desciende para hacerse pequeño”.

(San Efrén)

ADORARTE, SEÑOR

 Tú, Señor Sacramentado,
destello de luz despierta,

misterio de amor oculto,
nos llamas a tu presencia.

Sí, amén, digo a tu voz,
mi vida se hace respuesta,
adoradora en la noche,
jugando a ser centinela.

Aquí estoy, como el trigo,
para morir en la tierra
y ser mañana la harina
de tu pan para la mesa.

Aquí recojo el testigo 
de tu dulce pertenencia,
y abrazo mi compromiso
de adorarte sin reservas.


Amor de nuestros amores,
para mis miedos, tu fuerza;
para tus noches, mi vida
como remanso en tu espera.

Luz que disipas las sombras;
con temblor de amor se acerca
esta llama en ti encendida,
como signo de mi entrega.

(Antonio Bellido Almeida)

DIOS HIZO DE SU HIJO UN PUENTE



"Y puesto que te dije que mi unigénito Hijo había sido hecho puente, quiero que sepáis, hijos míos, que el camino quedó cortado por el pecado y desobediencia de Adán.
La verdad es que había creado a los hombres a mi imagen y semejanza para que gozasen vida eterna, pero por razón del pecado, el hombre no alcanzaba este fin y no se cumplía mi verdad. Esto sucedía porque el pecado había cerrado el cielo y la puerta de mi misericordia. 
El pecado hizo que brotasen espinas y tribulaciones.

Por eso, yo, deseando poner remedio a tantos males, os he dado el puente de mi Hijo, para que al atravesar el río no os ahoguéis. El río es el mar tempestuoso de la vida presente. 
Quiero que contemples el puente de mi Hijo unigénito y te fijes en su dimensión: se tiende del cielo a la tierra, es decir, mira cómo la grandeza de la divinidad se halla unida con la tierra de vuestra humanidad. Por eso digo que va del cielo a la tierra: por la unión que yo he hecho con el hombre. 
Para que alcanzaseis la vida y superaseis las amarguras del mundo, fue necesario rehacer el camino que estaba cortado. 
Un puente tan largo, capaz de salvar el río y daros la vida eterna, no se podía conseguir solamente 
con la tierra de la naturaleza del hombre, fue preciso unirla con la grandeza de mi naturaleza, eterna Divinidad, para que pudiese satisfacer por todo el género humano, y así la naturaleza humana sufriese la pena, y la naturaleza divina, unida con la humana, aceptase el sacrificio de mi Hijo, ofrecido por vosotros para libraros de la muerte y daros la vida. 

Así, lo Alto bajó a la tierra de vuestra humanidad, y, unidas una y otra, se hizo puente con ambas y quedó restablecido el camino. ¿Para qué se hizo este camino? Para que verdaderamente vinieseis a gozar con los ángeles. Pero para obtener la vida eterna no os basta que mi Hijo sea puente, sino que lo utilicéis".

(Santa Catalina de Siena, Diálogo)

ORACIÓN A SAN JOSÉ PARA INICIAR EL DÍA



Gracias, mi Dios, por esta vida, por encender mi corazón,
por iniciar un nuevo día que me permite crecer en tu presencia.
Que San José hoy me cuide como cuidó de ti en Belén,
Y que Santa María me acompañe como te acompañó en Jerusalén.
No sé qué pasará en este día,
pero sé que, si vienes conmigo, no fallará mi fe.
Amén

(Misioneros Digitales Católicos)

EL SEÑOR ME DIO


1. «El Señor me dio» el comenzar a convertirme haciendo de mí el Buen Samaritano de los leprosos. Dicho de otro modo, el Señor comenzó por hacerme sensible a la palabra de su Evangelio haciéndome practicar un gesto típico del Evangelio; me metió de golpe en el Evangelio en acto.

2. Después, «el Señor me dio» una inmensa fe en las iglesias (las iglesias de piedra, las capillas, los oratorios). Son sus casas, Él mismo me lo dijo un día: «Ve y repara mi casa...» En ellas se puede adorar al Señor Jesucristo, pues conservan y protegen los signos vivientes de nuestra salvación: el crucifijo que me habló, el tabernáculo donde está su cuerpo.

3. A continuación, «el Señor me dio» una gran fe en sus ministros, sea cual fuere su comportamiento, pues veo en ellos al Señor Jesús en persona.


- San Francisco de Asís, Testamento (vv. 1-9) -

TORMENTOS DEL PURGATORIO, TESTIMONIO


No hay comparación entre las penas del Purgatorio y las penas de nuestra vida temporal, las del Purgatorio son mucho peores, hay innumerables apariciones de almas que lo han testificado, dejando visibles marcas de fuego que las atormenta. De estas marcas se ve la tremenda diferencia que hay entre el fuego terreno y el fuego del Purgatorio. 

Para darles un ejemplo, en la historia del Padre Estanislado Choscoa, domínico (Brovus, Huso. De Pologne, año 1590) leemos este hecho: 

Un día, mientras este santo religioso rezaba por los difuntos, vio un alma completamente devorada por las llamas, y le preguntó si aquel fuego era más penetrante que el de la tierra. 

“Ay de mí , respondió el alma gritando, todo el fuego de la tierra, comparado con el del Purgatorio es como suave brisa. 

El religioso dijo ¿Cómo es posible? quisiera probar, a condición sin embargo que me sirviese para descontar en  parte las penas que deberé sufrir en el Purgatorio” 

El alma agregó “Ningún mortal podría soportar la mínima parte de aquel fuego, sin morir al instante, sin embargo, si tú quieres convencerte, extiende la mano”. 

El padre sin vacilar extendió la mano, sobre la cual el alma hizo caer una gota de su sudor o de un líquido que se le parecía. Ante aquel contacto el religioso emitió un agudo grito y cayó al suelo desvanecido por el dolor que sintió. 

Acudieron los hermanos, los cuales le prodigaron todas las atenciones para que volviera en sí. 

Él lleno de terror, les contó lo que le había sucedido, y mostró sobre la mano una dolorosísima llaga. Tuvo que acostarse, porque no resistía estar en pie y después de un año y medio de increíbles sufrimientos, murió, exhortando a sus hermanos a rehuir las pequeñas culpas, para no caer en aquellos terribles tormentos. 

Hay numerosísimos hechos similares, de modo que es temerario e ilógico dudar de la realidad del fuego del Purgatorio. 


(El Purgatorio, P. Dolindo Ruotolo)

OS HAGO HONROSA REPARACIÓN


Dulce Salvador, a pesar de mi indignidad, a pesar de la parte que he tomado en las ingratitudes que os hieren tan cruelmente, quiero por gracia y amor vuestro consolaros, reparar y suplir. 

Yo os hago honrosa reparación por esta ignorancia en que están tantos cristianos sobre la presencia de vuestro Sagrado Corazón en la Eucaristía; ellos no quieren saber que Vos tenéis allí un Corazón; que este Corazón está lleno de vida y ardiente de amor por ellos; y y ellos os tratan como un objeto que no tiene Corazón, entrando en vuestras iglesias sin respeto, manteniéndose en ellas sin piedad, pasando delante de Vos sin saludaros, hablando y riendo insolentemente. 

Y hay un número todavía mayor de bautizados para los cuales no existís en la Eucaristía, Vos, cuyo Corazón vela sobre ellos, protege sus vidas y los pone a salvo de la justicia divina, irritada por su apostasía!

¿Quién trata a vuestro Corazón como el más sensible y tierno de los Corazones? 

Os hago honrosa reparación por todos los pecados que atacan vuestro Corazón en el Santo Sacrificio de la misa. ¡Cuántos cristianos rehúsan asistir a la misa aun el domingo, prefiriendo mejor marcharse con un pecado mortal, que dar a vuestro Corazón la satisfacción que tendría en colmarlos de los frutos de vuestra muerte! Y entre los que asisten á Él, ¡cuán pocos piensan en vuestro Corazón, en su agonía, en sus angustias, en los oprobios que sufrió en su Pasión!


(La persona del Cristo Eucarístico, R.P.A. Tesniére)

CRISTO, EL SEÑOR

 



Cristo, el Señor,
como la primavera,
como una nueva aurora,
resucitó.

Cristo, nuestra Pascua,
es nuestro rescate,
nuestra salvación.

Es grano en la tierra,
muerto y florecido,
tierno pan de amor.

Se rompió el sepulcro,
se movió la roca,
y el fruto brotó.

Dueño de la muerte,
en el árbol grita
su resurrección.

Humilde en la tierra,
Señor de los cielos,
su cielo nos dio.

Ábranse de gozo
las puertas del Hombre,
que al hombre salvó.

Gloria para siempre
al Cordero humilde
que nos redimió. Amén.

CALOR DE DIOS EN SANGRE REDENTORA

Calor de Dios en sangre redentora,
y un río de piedad en tu costado;
bajo tu cruz quédeme arrodillado,
con ansia y gratitud siempre deudora.
Conózcate, oh Cristo, en esta hora
de tu perdón; mi beso apasionado,
de ardientes labios en tu pie clavado,
sea flecha de amor y paz de aurora.
Conózcame en tu vía dolorosa
y conozca, Señor, en los fulgores
de tus siete palabras, mi caída;
que en esta cruz pujante y misteriosa
pongo, sobre el amor de mis amores,
el amor entrañable de mi vida. Amén.
(Himno de vísperas)

DIOS AMA A MARÍA MÁS QUE A LAS DEMÁS CRIATURAS

La plenitud inmensa de la gracia de María es superior a la de todos los ángeles y santos. Pero esto mismo puede confirmarse teológicamente desde otro punto de vista igualmente clarísimo y concluyente:

Como es sabido, el amor de Dios es causa de todo aquello que ama. El grado de amor con que Dios ama una cosa determina y causa el grado de bondad o de excelencia de esa cosa. Dios no ama más las cosas mejores porque son mejores, sino al revés: son mejores porque Dios las ama más. 

Ahora bien: como Dios ama a la Virgen María inmensamente más que a todas las demás criaturas juntas (ángeles y santos), puesto que la eligió nada menos que para Madre de su Unigénito Hijo, hay que concluir, lógica e inevitablemente, que la bondad, excelencia, santidad, gracia y gloria de María exceden inmensamente a la de todos los ángeles y santos juntos. Sólo Dios y la humanidad adorable de Cristo están por encima de María: nadie más.

(Antonio Royo Marín, "Teología y espiritualidad marianas")

RESPLANDORES DE PERFECTA SANTIDAD


Es conveniente que la Santísima Virgen María brille siempre adornada de los resplandores de la perfectísima santidad y que reporte un total triunfo sobre la antigua serpiente, Ella, enteramente inmune incluso de la misma mancha de la culpa original, tan venerable Madre, a quien Dios Padre dispuso dar a su único Hijo, a quien ama como a sí mismo, engendrado como ha sido igual a sí de su corazón, de tal manera que naturalmente fuese uno y el mismo Hijo común de Dios Padre y de la Virgen, y a la que el mismo Hijo en persona determinó hacer sustancialmente su Madre y de la que el Espíritu Santo quizo e hizo que fuese concebido y naciese Aquel de quien él mismo procede.

(Pío IX )



EL VERDADERO TESORO

 

¿Cómo no proponer a Clara, junto a Francisco, a la atención de los jóvenes de hoy? El tiempo que nos separa de la época de estos dos santos no ha disminuido su atractivo. Al contrario, se puede ver su actualidad si se compara con las ilusiones y las desilusiones que a menudo marcan la actual condición juvenil. Nunca un tiempo hizo soñar tanto a los jóvenes, con los miles de atractivos de una vida en la que todo parece posible y lícito. Y, sin embargo, ¡cuánta insatisfacción existe!, ¡cuántas veces la búsqueda de felicidad, de realización, termina por desembocar en caminos que llevan a paraísos artificiales, como los de la droga y de la sensualidad desenfrenada! También la situación actual con la dificultad para encontrar un trabajo digno y formar una familia unida y feliz, añade nubes al horizonte. No faltan, sin embargo, jóvenes que, incluso en nuestros días, recogen la invitación a fiarse de Cristo y a afrontar con valentía, responsabilidad y esperanza el camino de la vida, también realizando la elección de dejarlo todo para seguirlo en el servicio total a él y a los hermanos. La historia de Clara, junto a la de Francisco, es una invitación a reflexionar sobre el sentido de la existencia y a buscar en Dios el secreto de la verdadera alegría. Es una prueba concreta de que quien cumple la voluntad del Señor y confía en él no sólo no pierde nada, sino que encuentra el verdadero tesoro capaz de dar sentido a todo.


(Benedicto XVI)

SAN JOSÉ SE QUISO HACERSE PRESENTE PARA AYUDAR A LAS ALMAS DEL PURGATORIO


 

El 2 de noviembre de 1853, en París, una joven, inspirada por Dios, Eugenia Smet, concibió la idea de fundar una Congregación para auxiliar a las almas del purgatorio. Consultó con el santo cura de Ars, quien le dio consejos y le ayudó en esta Obra. 

Eugenia Smet era muy devota de san José, y le prometió, que si la Obra se llevaba a cabo, la primera casa fundada sería en su honor. Y la Obra se realizó con el nombre de Auxiliadoras de las almas del purgatorio para una misión universal: “Ayudar a todo bien, sea cual fuere, realizar una entrega total al servicio de los más abandonados de este mundo y del otro, acompañando a las personas en todas las etapas de la vida.“Ir desde las profundidades del purgatorio a los últimos confines de la tierra” (Constituciones, articulo 7). Dicho con un lenguaje más actual: “Ir desde las profundidades del dolor hasta el encuentro definitivo con el Amor”.

Lo más misterioso fue que al día siguiente de adquirir una casa en París para comenzar la Obra, un desconocido, que no sabía nada, les hizo regalo de una estatua de san José, como si el mismo san José hubiera querido hacerse presente y declararse protector de la Obra,

Hoy en día Eugenia Smet es ya santa María de la Providencia.

(Archivalladolid. com)

MARÍA Y JOSÉ, UN ENLACE DECRETADO POR LA DIVINA PROVIDENCIA


 La tribu de Judá procuró evitar la confusión con las otras tribus y conservar los linderos de las antiguas heredades. Se prueba esta conducta con el edicto de César Augusto, que obligó a José y a su santísima Esposa a venir de Nazaret a Belén, como a su patria.

Por esta exactitud escrupulosa con que en Israel se conservaban las memorias acerca de la distinción y origen de sus tribus, no había familia que no pudiera probar su descendencia.

Este cuidado, por lo que principalmente miraba a la tribu de Judá y casa de David, era en consecuencia de la continua esperanza en que vivían los judíos de la venida del Mesías. Sabían éstos, que el Libertador prometido había de nacer de la sangre de Judá y familia de David.

Era José hijo primogénito de Jacob, el pariente más inmediato de la hija única y heredera de San Joaquín , el que por consecuencia estaba prevenido por el Cielo y decretado por la ley, para contraer con ella su alianza. 

Era también José por las excelentes virtudes, que desde su niñez lo hicieron grande y distinguido entre los hebreos, acreedor a los desposorios con María ; y á él, inspirados de lo alto, se la concedieron por Esposa los sacerdotes, a cuyo cuidado estaba María después de la muerte de sus padres.

Todo iba gobernado por el consejo de la Augustísima Trinidad para que el enlace sirviera para que el misterio de la Encarnación del Verbo se ejecutara bajo la sombra de un matrimonio público con las precauciones de la más sabia providencia.


(Vida del Señor San José, Padre José ignacio Vallejo)

LA VIRGEN MARÍA Y LE EUCARISTÍA SON LAS DOS COLUMNAS QUE NOS SOSTENDRÁN

 El 30 de mayo de 1862, Don Bosco compartió con sus jóvenes un sueño que había tenido unos días antes:

“En toda aquella superficie líquida se ve una multitud incontable de naves dispuestas en orden de batalla, cuyas proas terminan en un afilado  espolón de hierro a modo de lanza que hiere y  traspasa todo aquello contra lo cual llega a chocar. Dichas naves están armadas de cañones, cargadas de fusiles y de armas de diferentes clases; de material incendiario y también de libros, y se dirigen contra otra embarcación mucho más grande y más alta, intentando clavarle el espolón, incendiarla o al menos  hacerle el mayor daño posible”.

Pero, continúa escribiendo este educador para quien los sueños eran una auténtica manifestación de los deseos de Dios, “en medio de la inmensidad del mar se levantan, sobre las olas, dos robustas columnas, muy altas, poco distante la una de la otra.

Sobre una de ellas campea la estatua de la Virgen Inmaculada, a cuyos pies se ve un amplio cartel con esta inscripción: "Auxilium Christianorum". Sobre la otra columna, que es mucho más alta y más gruesa, hay una Hostia de tamaño proporcionado al pedestal y debajo de ella otro cartel con estas palabras: "Salus credentium”.

Cuando el capitán, el Papa, “guía la nave hacia las dos columnas, y al llegar al espacio comprendido entre ambas, la amarra con una cadena que pende de la proa a un áncora de la columna que ostenta la Hostia; y con otra cadena que pende de la popa la sujeta de la parte opuesta a otra áncora colgada de la columna que sirve de pedestal a la Virgen Inmaculada. Entonces se produce una gran confusión”.

Y todos los enemigos huyen, se dispersan, chocan entre sí y se destruyen mutuamente y en el mar reina una calma absoluta.

Juan Bosco descifró algunos significados de este sueño: “Las naves de los enemigos son las persecuciones. Se preparan días difíciles para la Iglesia. Lo que hasta ahora ha sucedido es casi nada en comparación a lo que tiene que suceder», decía a finales del siglo XIX.

«¡Sólo quedan dos medios para salvarse en medio de tanto desconcierto! -añadía, en una afirmación válida también para hoy-: devoción a María Santísima y la comunión frecuente, empleando todos los recursos para practicarlos nosotros y para hacerlos practicar a los demás siempre y en todo momento”.




ORACIÓN DE UN ANCIANO



Señor Jesús, amigo de los niños y de los jóvenes,
de los hombres y de las mujeres, enséñame a
envejecer.
Enséñame a envejecer sin que los años se
conviertan para mí en una carga que no puedo
soportar.
Enséñame a envejecer con amor, con alegría, con
fe, con esperanza.
Enséñame a envejecer con la frente en alto,
dignamente, con paz y sosiego.
Enséñame, Señor Jesús, a vivir la ancianidad con
entusiasmo, libre de prejuicios, sin quejas ni
lamentos inútiles, sin parar de crecer
interiormente.
Enséñame, Señor Jesús, a vivir la ancianidad con
el corazón puesto en Dios que me dio la vida y
me mantiene vivo. 
Enséñame, Señor Jesús, a vivir la ancianidad con
amor, amando; en el amor… dejándome amar,
dejándome cuidar, agradeciendo con amor cada
gesto, cada palabra.
Enséñame, Señor Jesús, a vivir la ancianidad
con humildad, sin desesperarme por lo que no
puedo hacer, por lo que antes era y ahora no soy,
por lo que representaba para mí mismo y para los
demás, y ahora ya no represento.
No permitas, Jesús, que me pierda a mí mismo
por no saber acoger con corazón dispuesto, lo
que es ley de la vida, y que, aunque las
apariencias digan otra cosa, es mi mejor
momento, porque me da tiempo para compartir
Contigo. Amén

LA CONFIANZA AGRADA A DIOS



Mi mente estaba extrañamente oscurecida, ninguna verdad me parecía clara. 
Sentía un gran vacío en mi alma y no conseguía llenarlo con nada.  Empecé a sentir el hambre y el anhelo de Dios, pero veía toda mi impotencia.   
Delante de los ojos de mi alma estaba constantemente todo el abismo de mi miseria. 
El sacerdote me explicó que ésas eran pruebas enviadas por Dios y me dijo: 
“ en ese estado no sólo no ofendes a Dios, sino que le agradas mucho, es una señal que Dios te ama inmensamente y que confía en ti, porque te visita con estas pruebas”.

A pesar de mi agonía, me postraba delante del Santísimo sacramento y repetía esas palabras:  
"Aunque me mates, yo confiaré en Ti" . 
Luego venían otros pensamientos:  
¿Para que empeñarme en las virtudes y en buenas obras?  ¿Para que mortificarme y anonadarme?  ¿Para que hacer votos?  ¿Para que rezar?  ¿Para que sacrificarme e inmolarme?

Terriblemente atormentada por estos sufrimientos entré en la capilla y de la profundidad de mi alma dije estas palabras:  Haz conmigo, Jesús, lo que Te plazca.  Yo Te adoraré en todas partes.  Y que se haga en mí Tu voluntad, oh Señor y Dios mío, y yo glorificaré Tu infinita misericordia. 

De repente vi a Jesús que me dijo:  "Yo estoy siempre en tu corazón". 
 
Un gozo inconcebible inundó mi alma y llenó de gran amor de Dios mi pobre corazón.  Veo que Dios nunca permite sufrimientos por encima de lo que podemos soportar. Si Dios manda al alma grandes tribulaciones, la sostiene con una gracia aun mayor, aunque no la notamos. Un solo acto de confianza en tal momento da más gloria a Dios que muchas horas pasadas en el gozo de consolaciones durante la oración. 

Fuente:
(Santa Maria Faustina Kowalska, del diario "La Divina Misericordia en mi alma")

SAN JOSÉ SE QUISO HACER PRESENTE PARA AYUDAR A LAS ALMAS DEL PURGATORIO

El 2 de noviembre de 1853, en París, una joven, inspirada por Dios, Eugenia Smet, concibió la idea de fundar una Congregación para auxiliar a las almas del purgatorio. Consultó con el santo cura de Ars, quien le dio consejos y le ayudó en esta Obra. 

Eugenia Smet era muy devota de san José, y le prometió, que si la Obra se llevaba a cabo, la primera casa fundada sería en su honor. Y la Obra se realizó con el nombre de Auxiliadoras de las almas del purgatorio para una misión universal: “Ayudar a todo bien, sea cual fuere, realizar una entrega total al servicio de los más abandonados de este mundo y del otro, acompañando a las personas en todas las etapas de la vida.“Ir desde las profundidades del purgatorio a los últimos confines de la tierra” (Constituciones, articulo 7). Dicho con un lenguaje más actual: “Ir desde las profundidades del dolor hasta el encuentro definitivo con el Amor”.

Lo más misterioso fue que al día siguiente de adquirir una casa en París para comenzar la Obra, un desconocido, que no sabía nada, les hizo regalo de una estatua de san José, como si el mismo san José hubiera querido hacerse presente y declararse protector de la Obra.

Hoy en día Eugenia Smet es ya santa María de la Providencia.







CIEN REQUIEMS MEDITANDO LA PASIÓN DE CRISTO



Esta hermosa oración está dirigida especialmente a aliviar el tormento de las Almas del Purgatorio ya que se repite cien veces la oración del Requiem.

Para llevar la cuenta se usa un Rosario y por cada cuenta del Ave María se reza un Requiem, pero como son solo 50 se usa dos veces.

Nos ponemos en presencia del Señor haciendo la señal de la cruz y rezando el acto de contrición.

En las cuentas grandes rezamos:

Padre Eterno os ofrecemos la Sangre, Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo, los dolores de la Santísima Virgen y los de San José por la remisión de nuestros pecados, la libertad de las Almas del Purgatorio y la conversión de los pecadores. Amén


Primer Decena

Te ofrezco, mi adorado Jesús, en ayuda de las Almas del Purgatorio, los méritos de tus padecimientos y dolores sufridos, por nuestra redención. Y comienzo contemplando la Sangre que trasudó de tu cuerpo, por la tristeza y la angustia que te asaltó en Getsemaní.

Rece 10 Requiems:

Concédeles, Señor, el descanso eterno y brille para ellas la luz perpetua. 

Al final de cada decena de Requiems:

Almas santas, almas purgantes, rogad a Dios por nosotros que nosotros oraremos por vosotras para que Dios les de la gloria del paraíso. Amén.


Segunda Decena

Te ofrezco, mi adorable Jesús, por las Almas del Purgatorio, la inmensa aflicción que te oprimió el corazón al ver que Judas, discípulo Tuyo, por Ti amado y favorecido, se hizo perseguidor, y con beso sacrílego te traicionó para entregarte en manos de crueles enemigos.

Rece 10 Requiems:

Concédeles, Señor, el descanso eterno y brille para ellas la luz perpetua. 

Al final de cada decena de Requiems:

Almas santas, almas purgantes, rogad a Dios por nosotros que nosotros oraremos por vosotras para que Dios les de la gloria del paraíso. Amén.


Tercera Decena

Te ofrezco, mi adorado Jesús, por las Almas del Purgatorio, la admirable paciencia con la que soportaste tantos ultrajes de esa vil soldadesca que te condujo de Anás a Caifás, de Pilato a Herodes, el cual para mayor desprecio, te impuso la vestidura de los locos, entre las burlas y los agravios del pueblo, y te envió al gobernador romano.

Rece 10 Requiems:

Concédeles, Señor, el descanso eterno y brille para ellas la luz perpetua. 

Al final de cada decena de Requiems:

Almas santas, almas purgantes, rogad a Dios por nosotros que nosotros oraremos por vosotras para que Dios les de la gloria del paraíso. Amén.


Cuarta Decena

Te ofrezco, mi adorable Jesús, por las Almas del Purgatorio, la amargura que perturbó tu Espíritu, cuando por los judíos fuiste pospuesto por Barrabás, sedicioso y homicida. Luego atado a la columna, Tú, el Inocente y el Justo, fuiste golpeado con innumerables azotes, sin piedad alguna.

Rece 10 Requiems:

Concédeles, Señor, el descanso eterno y brille para ellas la luz perpetua. 

Al final de cada decena de Requiems:

Almas santas, almas purgantes, rogad a Dios por nosotros que nosotros oraremos por vosotras para que Dios les de la gloria del paraíso. Amén.


Quinta Decena

Te ofrezco, mi adorado Jesús, por las Almas del Purgatorio, la humillación que toleraste, cuando, para tratarte como falso rey, pusieron sobre tus hombros un manto de púrpura, te dieron por cetro una caña y ciñeron tu cabeza con la corona de espinas, y así Pilato te presentó al pueblo diciendo: “¡He aquí al Hombre!”

Rece 10 Requiems:

Concédeles, Señor, el descanso eterno y brille para ellas la luz perpetua. 

Al final de cada decena de Requiems:

Almas santas, almas purgantes, rogad a Dios por nosotros que nosotros oraremos por vosotras para que Dios les de la gloria del paraíso. Amén.


Sexta Decena

Te ofrezco, mi adorable Jesús, por las almas del Purgatorio, la piadosa compasión y el dolor profundo que sentiste cuando, con tanta violencia, fuiste separado de tu amadísima madre, que había venido a encontrarte y abrazarte.

Rece 10 Requiems:

Concédeles, Señor, el descanso eterno y brille para ellas la luz perpetua. 

Al final de cada decena de Requiems:

Almas santas, almas purgantes, rogad a Dios por nosotros que nosotros oraremos por vosotras para que Dios les de la gloria del paraíso. Amén.


Séptima Decena

Te ofrezco, adorado Jesús mío, por las almas del Purgatorio, los inauditos tormentos padecidos cuando, extendido sobre la cruz tu ensangrentado cuerpo, fuiste horriblemente traspasado por clavos en las manos y en los pies, y elevado en el ignominioso patíbulo.

Rece 10 Requiems:

Concédeles, Señor, el descanso eterno y brille para ellas la luz perpetua. 

Al final de cada decena de Requiems:

Almas santas, almas purgantes, rogad a Dios por nosotros que nosotros oraremos por vosotras para que Dios les de la gloria del paraíso. Amén.


Octava Decena

Te ofrezco, mi adorado Jesús, por las almas del Purgatorio, la ardiente sed que padeciste en este tiempo de Calvario, sed de agua, pero también de almas que calmen tan cruel agonía y por la cual recibes tan solo vinagre e ingratitudes.

Rece 10 Requiems:

Concédeles, Señor, el descanso eterno y brille para ellas la luz perpetua. 

Al final de cada decena de Requiems:

Almas santas, almas purgantes, rogad a Dios por nosotros que nosotros oraremos por vosotras para que Dios les de la gloria del paraíso. Amén.


Novena Decena

Te ofrezco, mi adorado Jesús, por las almas del Purgatorio, las angustias y las penas que durante tres horas continuas soportaste suspendido de la cruz, y las contracciones que sufriste en todos tus miembros, acrecentadas por la presencia de tu dolorida madre, testigo de semejante desgarradora agonía.

Rece 10 Requiems:

Concédeles, Señor, el descanso eterno y brille para ellas la luz perpetua. 

Al final de cada decena de Requiems:

Almas santas, almas purgantes, rogad a Dios por nosotros que nosotros oraremos por vosotras para que Dios les de la gloria del paraíso. Amén.


Décima Decena

Te ofrezco, mi adorado Jesús, por las almas del Purgatorio, la desolación que oprimió a la Virgen Santísima asistiendo a tu muerte, y el pesar de su tierno corazón, acogiéndote exánime entre sus brazos cuando fuiste bajado de la cruz.

Rece 10 Requiems:

Concédeles, Señor, el descanso eterno y brille para ellas la luz perpetua. 

Al final de cada decena de Requiems:

Almas santas, almas purgantes, rogad a Dios por nosotros que nosotros oraremos por vosotras para que Dios les de la gloria del paraíso. Amén.


De Profundis

Concluimos con el Salmo 130 “De Profundis”


Desde lo hondo a ti grito, Señor;

Señor, escucha mi voz;

estén tus oídos atentos

a la voz de mi súplica.


Si llevas cuenta de los delitos, Señor,

¿quién podrá resistir?

Pero de ti procede el perdón,

y así infundes respeto.


Mi alma espera en el Señor,

espera en su palabra;

mi alma aguarda al Señor,

más que el centinela la aurora.


Aguarde Israel al Señor,

como el centinela la aurora;

porque del Señor viene la misericordia,

la redención copiosa;

y él redimirá a Israel

de todos sus delitos.


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