Espíritu Santo,
inspírame lo que debo pensar,
lo que debo decir,
lo que debo callar,
lo que debo escribir,
lo que debo hacer,
cómo debo obrar para procurar
el bien de los hombres,
el cumplimiento de mi misión
y el triunfo del
Reino de Cristo. Amén.
No hay devoción alguna -si se exceptúa la que todo cristiano ha de profesar siempre a Jesús y a María- que sea más grata a Dios, ni más só...
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