Yo soy, dice María, la defensa de los que a mí recurren, y mi misericordia es para ellos como torre de defensa.
Para eso he sido constituida por mi Señor, medianera de paz entre los pecadores y Dios.
“María –dice a este propósito el cardenal Hugo– es la gran reconciliadora que obtiene de Dios la paz para los enemigos, la salud para los perdidos, el perdón para los pecadores, la misericordia para los desesperados”. Por eso fue llamada por su divino Esposo, hermosa como los pabellones de Salomón. En las tiendas de David sólo se trataba de guerra, mientras que en los pabellones de Salomón se trataba sólo de paz.
Haciéndonos entender con esto el Espíritu santo que esta Madre de misericordia no trata asuntos de guerra y de venganza contra los pecadores, sino sólo de paz y perdón de sus culpas.
LAS GLORIAS DE MARÍA
San Alfonso María de Ligorio

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