ADVIENTO


El Adviento se viste de violetas.
Es, en el alma, tensión de espera.

No es aún la cosecha:
es primavera.

El Adviento es hambre de pan,
clamor de profetas;
es mugido en los establos
y cónclave en las estrellas.

El Adviento es llamada en los cielos,
luna que al sueño despierta,
suave temblor de alborada que alerta,
pasos de peregrinos que inquietan.

El Adviento es gravidez
que viene pidiendo urgencias.
Ya están convocados ángeles y reyes,
pastores, pesebre y bueyes…

El Adviento es Ella, es la Virgen bella,
serena, ante el cuenco de pajas que ya se quiebran.
Ya se escucha el «Gloria» en las lejanías.
El Adviento es Ella: ¡Santa María!

(Padre Jesús del Castillo)

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