𝐂𝐎𝐑𝐎𝐍𝐈𝐋𝐋𝐀 𝐃𝐄 𝐋𝐎𝐒 𝐂𝐈𝐄𝐍 𝐑É𝐐𝐔𝐈𝐄𝐌 𝐏𝐎𝐑 𝐋𝐀𝐒 𝐀𝐋𝐌𝐀𝐒 𝐃𝐄𝐋 𝐏𝐔𝐑𝐆𝐀𝐓𝐎𝐑𝐈𝐎 𝐌𝐄𝐃𝐈𝐓𝐀𝐍𝐃𝐎 𝐋𝐀 𝐏𝐀𝐒𝐈Ó𝐍 𝐃𝐄 𝐂𝐑𝐈𝐒𝐓𝐎



La beata Ana María Taigi era devotísima de las almas del Purgatorio y rezaba los cien réquiem de esta manera.
Para hacer este ejercicio, cada uno puede servirse de un rosario común de cinco decenas, recorriéndolo
dos veces para formar las diez decenas, o sea la centena de Réquiem.

En el nombre de Padre, del Hijo y del Espíritu Santo Amén
Te ofrezco, mi adorado Jesús, en ayuda de las almas del Purgatorio, los méritos de tus padecimientos y
dolores sufridos por nuestra redención. 


Te ofrezco, mi adorado Jesús, la sangre que trasudó de tu cuerpo por la tristeza y la angustia que te asaltó en Getsemaní.
Dadles, Señor, el eterno descanso y brille para ellas la luz perpetua. (10 veces)
Jaculatoria:
Almas santas, almas del Purgatorio, orad a Dios por nosotros, que nosotros pediremos al Padre que les dé la gloria del Paraíso.


Te ofrezco, mi adorable Jesús, por las almas del Purgatorio, la inmensa aflicción que te oprimió el
corazón al ver que Judas, discípulo tuyo, por Ti amado y favorecido, se hizo perseguidor, y con un beso
sacrílego te traicionó para entregarte en manos de crueles enemigos.
Dadles, Señor, el eterno descanso...(10 veces)
Jaculatoria:
Almas santas, almas del Purgatorio, Orad a Dios por nosotros...


Te ofrezco, mi adorado Jesús, por las almas del Purgatorio, la admirable paciencia con la que soportaste
tantos ultrajes de esa vil soldadesca que te condujo de Anás a Caifás, de Pilato a Herodes, el cual para
mayor desprecio, te impuso la vestidura de los locos, entre las burlas y los agravios del pueblo, y te
envió al gobernador romano.
Dadles, Señor, el eterno descanso...(10 veces)
Jaculatoria:
Almas santas, almas del Purgatorio, Orad a Dios por nosotros...


Te ofrezco, mi adorable Jesús, por las almas del Purgatorio, la amargura que turbó tu espíritu cuando
por los judíos fuiste pospuesto por Barrabás, sedicioso y homicida. Luego atado a la columna, Tú, el
inocente y el justo, fuiste golpeado con innumerables azotes, sin piedad alguna.
Dadles, Señor, el eterno descanso...(10 veces)
Jaculatoria:
Almas santas, almas del Purgatorio, Orad a Dios por nosotros...


Te ofrezco, mi adorado Jesús, por las almas del Purgatorio, la humillación que toleraste, cuando, para
tratarte como falso rey, pusieron sobre tus hombros un manto de púrpura, te dieron por cetro una caña,
y ciñeron tu cabeza con la corona de espinas, y así Pilatos te presentó al pueblo diciendo: “¡He aquí al
Hombre!”
Dadles, Señor, el eterno descanso...(10 veces)
Jaculatoria:
Almas santas, almas del Purgatorio, Orad a Dios por nosotros...


Te ofrezco, mi adorable Jesús, por las almas del Purgatorio, la piadosa compasión y el dolor profundo
que sentiste cuando, con tanta violencia, fuiste separado de tu amadísima madre, que había venido a
encontrarte y abrazarte.
Dadles, Señor, el eterno descanso...(10 veces)
Jaculatoria:
Almas santas, almas del Purgatorio, Orad a Dios por nosotros...


Te ofrezco, adorado Jesús mío, por las almas del Purgatorio, los inauditos tormentos padecidos cuando,
extendido sobre la cruz tu ensangrentado cuerpo, fuiste horriblemente traspasado por clavos en las
manos y en los pies, y elevado en el ignominioso patíbulo.
Dadles, Señor, el eterno descanso...(10 veces)
Jaculatoria:
Almas santas, almas del Purgatorio, Orad a Dios por nosotros...


Te ofrezco, mi adorado Jesús, por las almas del Purgatorio, la ardiente sed que padeciste en este tiempo
de Calvario, sed de agua, pero también de almas que calmen tan cruel agonía y por la cual recibes tan
solo vinagre e ingratitudes.
Dadles, Señor, el eterno descanso...(10 veces)
Jaculatoria:
Almas santas, almas del Purgatorio, Orad a Dios por nosotros...



Te ofrezco, mi adorado Jesús, por las almas del Purgatorio, las angustias y las penas que durante tres
horas continuas soportaste suspendido de la cruz, y las contracciones que sufriste en todos tus
miembros, acrecentadas por la presencia de tu dolorida madre, testigo de semejante desgarradora
agonía.
Dadles, Señor, el eterno descanso...(10 veces)
Jaculatoria:
Almas santas, almas del Purgatorio, Orad a Dios por nosotros...



Te ofrezco, mi adorado Jesús, por las almas del Purgatorio, la desolación que oprimió a la Virgen
Santísima asistiendo a tu muerte, y el pesar de su tierno corazón, acogiéndote exánime entre sus brazos
cuando fuiste bajado de la cruz.
Dadles, Señor, el eterno descanso...(10 veces)
Jaculatoria:
Almas santas, almas del Purgatorio, Orad a Dios por nosotros...

DE PROFUNDIS  
SALMO 130 DE DAVID
Desde el profundo abismo de mis penas  
a Ti clamo, Señor, de noche y día;  
oye, mi Dios, los incesantes ruegos  
de un corazón contrito que se humilla.
Estén gratos y atentos tus oídos  
a mi voz lamentable y dolorida:  
a Ti mis ayes y gemidos lleguen  
pues a escucharlos tu piedad se inclina.
¿Si siempre airado tus divinos ojos  
sobre las culpas de los hombres fijas,  
quién estará confiado en tu presencia,  
confundiéndonos sólo ante tu vista?
Más la eterna palabra de tu seno  
que aplaque espero tus terribles iras;  
porque son inefables tus promesas  
y con tus gracias pecador invitas.
Así aunque mi alma acongojada gime  
contemplando el rigor de tu justicia,  
por tu palabra la indulgencia espera,  
de que la hacen culpas tan indigna.
¡Oh pueblo electo! De mañana y noche,  
en todos tus peligros y fatigas,  
acógete al Señor con la confianza  
que en su ley soberana nos intima.
Porque es inagotable su clemencia;  
se muestra con los flacos compasiva;  
de todas sus miserias los redime,  
y siempre que le claman los auxilia.
Este Dios abrevie el tiempo  
en que logre Israel su eterna dicha  
cuando de tus pecados la liberte,  
que con tanto rigor la tiranizan.

Encomendémonos ahora a las almas del Purgatorio y digamos:
¡Almas benditas! nosotros hemos rogado por ustedes que son tan amadas de Dios y están seguras de no
poderlo más perder: rueguen por nosotros miserables que estamos en peligro de condenarnos para
siempre.
¡Dulce Jesús, dales descanso eterno a las benditas almas del Purgatorio!



ORACIÓN A JESÚS EUCARISTÍA



Os adoro Jesús mío, 
en el Santísimo Sacramento del Altar.
Sois al mismo que un día sacrificó por mi
su vida divina en la cruz, y ahora, por amor mío,
también estáis encerrado en el tabernáculo
como en una prisión de amor.
No quiero ya separarme de vuestros pies,
quiero visitaros con frecuencia.
Vuestra presencia me dará fuerzas para 
desprenderme de todo afecto que no sea para Vos.
Vuestra proximidad me recordará la obligación
que tengo de amaros y de recurrir siempre a Vos
y quiero recibiros con frecuencia en la comunión,
para amaros cada vez más y unirme cada día
más íntimamente a Vos, amado Salvador mío.
Os amo, ¡Oh Dios escondido en la Eucaristía!
Por mi amor os quedáis siempre en ese Altar.
Por amor vuestro quiero estar siempre a vuestro lado,
quiero que me tenga aquí clavado vuestro amor.
Así, Jesús mío y todo mío, estaremos, como espero,
siempre juntos, durante mi vida en esta casa
y durante la eternidad en el paraíso.
¡Oh María, Madre mía, rogad a Jesús por mi,
y alcanzadme un gran amor al Santísimo Sacramento!
Amén.
(San Alfonso María de Ligorio, "Jesús Eucaristía")

ORACIÓN DE CADA MIÉRCOLES A SAN JOSÉ, CUSTODIO DE JESÚS

San José, ruega a Jesús que venga a mi corazón y lo inflame de caridad.
San José, ruega a Jesús que venga a mi inteligencia y la ilumine.
San José, ruega a Jesús que venga a mi voluntad y la fortalezca.
San José, ruega a Jesús que venga a mis pensamientos y los purifique.
San José, ruega a Jesús que venga a mis afectos y los ordene.
San José, ruega a Jesús que venga a mis deseos y los dirija.
San José, ruega a Jesús que venga a mis acciones y las bendiga.
San José haz que Jesús me done su Santo Amor.
San José haz que Jesús me done la imitación de sus virtudes.
San José haz que Jesús me done la verdadera humildad de espíritu.
San José haz que Jesús me done la paz del alma.
San José que Jesús me done el santo temor de Dios.
San José que Jesús me done el deseo de la perfección.
San José haz que Jesús me done la dulzura de carácter.
San José  que Jesús me done un corazón puro y caritativo.
San José haz que Jesús me done la gracia de soportar con paciencia los sufrimientos de la vida.
San José, por el amor que le diste a Jesús ayúdame a amarlo de verdad.
San José, recíbeme y protégeme como tu fiel devoto.
San José, yo me pongo en tus manos, acéptame y socórreme.
San José, no me abandones en la hora de mi muerte.
Amén

San José, ruega por nosotros!


HOY PARA RONDAR LA PUERTA (Poesía de Lope de Vega)

Hoy, para rondar la puerta
de vuestro santo costado,
Señor, un alma ha llegado
de amores de un muerto muerta.

Asomad el corazón,
Cristo, a esa dulce ventana,
oiréis de mi voz humana
una divina canción.

Cuando de Egipto salí
y el mar del mundo pasé,
dulces versos os canté,
mil alabanzas os di.

Mas ahora que en Vos veo
la tierra de promisión,
deciros una canción,
que os enamore, deseo.

Muerto estáis, por eso os pido
el corazón descubierto:
para perdonar, despierto;
para castigar, dormido.

Si decís que está velando,
cuando Vos estáis durmiendo,
¿quién duda que estáis oyendo
a quien os canta llorando?

Y aunque él se duerma, Señor,
el amor vive despierto,
que no es el amor el muerto,
Vos sois el muerto de amor.

Que si la lanza, mi Dios,
el corazón pudo herir,
no pudo el amor morir,
que es tan vida como Vos.

Corazón, de mi esperanza
la puerta tenéis estrecha,
que a otros pintan con flecha
y a Vos os pintan con lanza.

Mas porque la lanza os cuadre,
un enamorado dijo
que, a no haber puerta en el Hijo,
¿por dónde se entrara el Padre?

Anduve de puerta en puerta,
cuando a vos no me atreví;
pero en ninguna pedí
que la hallase tan abierta.

Pues como abierto os he visto,
a Dios quise entrar por Vos,
que nadie se atreve a Dios
sin poner delante a Cristo.

Y aun Ese lleno de heridas,
porque sienta el Padre Eterno
que os cuestan, Cordero tierno,
tanta sangre nuestras vidas.

Vuestra Madre fue mi estrella,
que, siendo huerto cerrado,
a vuestro abierto costado
todos llegamos por Ella.

Ya con ansias del amor
que ese costado me muestra,
para ser estampa vuestra
quiero abrazaros, Señor.

La cabeza imaginé
defendieran las espinas,
y hallé mil flores divinas
con que el desmayo pasé.

Porque ya son mis amores
tan puros y ardientes rayos
que me han de matar desmayos,
si no me cubrís de flores.

Cuando a mi puerta salí
a veros, Esposo mío,
coronada de rocío
toda la cabeza os vi.

Mas hoy que a la vuestra llego,
con tanta sangre salís
que parece que decís:
"Socórreme, que me anego".

Ya voy a vuestros abrazos,
puesto que descalza estoy;
bañada en lágrimas voy;
desclavad, Jesús, los brazos.


LOS HOMOSEXUALES MERECEN SABER LA VERDAD


La pastoral con personas homosexuales debe basarse en la verdad del Evangelio,  señaló el Cardenal Robert Sarah, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.
“La Iglesia Católica ha sido criticada por muchos, incluyendo algunos de sus propios seguidores, por su respuesta pastoral a la comunidad LGBT. 
A los solteros, sin importar sus atracciones, sin importar sus inclinaciones sexuales,  se les llama a la castidad, y la fiel castidad requiere la abstención del sexo, esto puede parecer un estándar alto, especialmente hoy en día. Sin embargo, sería contrario a la sabiduría y la bondad de Cristo exigir algo que no se puede lograr”.
“Jesús nos llama a esta virtud porque Él ha hecho nuestros corazones para la pureza, así como él ha hecho nuestras mentes para la verdad. Con la gracia de Dios y nuestra perseverancia, la castidad no sólo es posible, sino que también será la fuente de la verdadera libertad”.
"No se necesita “mirar muy lejos para ver las tristes consecuencias del rechazo al plan de Dios para la intimidad y el amor humanos. La liberación sexual que el mundo promueve no cumple su promesa”, señaló.
“Más bien, la promiscuidad es la causa de tanto sufrimiento innecesario, de corazones rotos, de soledad y del tratamiento a los demás como medios para la satisfacción sexual. Como Madre, la Iglesia busca proteger a sus hijos del daño del pecado, como expresión de su caridad pastoral”.
En ese sentido, “en su enseñanza sobre la homosexualidad”, la Iglesia guía a los fieles a distinguir entre sus atracciones y sus acciones, porque no es lo mismo sentir una inclinación homosexual , que llevarla la práctica. Primero están las personas mismas, que son siempre buenas porque son hijos de Dios. Luego hay las atracciones del mismo sexo, que no son pecaminosas si no son deseadas o actuadas, finalmente están las relaciones del mismo sexo, que son gravemente pecaminosas y perjudiciales para el bienestar de los que participan en ellas. Las personas que se identifican como miembros de la comunidad LGBT se deben a esta verdad en la caridad, especialmente de parte de los clérigos que hablan en nombre de la iglesia sobre este tema complejo y difícil”, advirtió.
La autoridad vaticana aseguró sus oraciones para que “el mundo finalmente oiga las voces de los cristianos que experimentan las atracciones del mismo sexo y que han descubierto la paz y la alegría al vivir la verdad del Evangelio”.
Entre estos recuerda a Daniel Mattson, autor del libro "¿Por qué no me llamo gay?: cómo recuperé mi realidad sexual y encontré la paz" y cuyo prólogo fue escrito por el Cardenal Sarah.
El Purpurado señaló que estas personas “testifican del poder de la gracia, de la nobleza y de la resiliencia del corazón humano, y de la verdad de la enseñanza de la Iglesia sobre la homosexualidad”.
“En muchos casos han vivido aparte del Evangelio por un tiempo, pero han sido reconciliados con Cristo y su Iglesia. Sus vidas no son fáciles. Sus inclinaciones del mismo sexo no han sido vencidas. Pero han descubierto la belleza de la castidad y de las castas amistades”.
En ese sentido, señaló que “su ejemplo merece respeto y atención, porque tienen mucho que enseñarnos a todos sobre cómo acoger mejor y acompañar a nuestros hermanos y hermanas en una auténtica caridad pastoral”.
(Aciprensa)

EL PURGATORIO EN LA BIBLIA



Muchos protestantes dicen que no creen en el purgatorio porque no está en la Biblia. En la Biblia no está la palabra "purgatorio", no hay ninguna frase que diga: "el purgatorio existe", pero tampoco hay ninguna frase donde diga: "Jesús era soltero", sin embargo todos sabemos que Jesús era soltero. Si le preguntas a un protestante si Jesús era casado, inmediatamente te responderá: noooo, Jesús era soltero, no tenía esposa. Si tú le dices: ¿Dónde viene eso en la Biblia? Te dirán: es simple lógica, por deducción sabemos que Jesús no era casado, y se quedan tan contentos.
Pues bien, con el purgatorio pasa igual, la palabra "purgatorio" no está en la Biblia, pero la doctrina del purgatorio sí está. Y además por lógica, sabemos que casi nadie muere totalmente puro, y la Biblia dice que "nada impuro entrará en el Reino de los cielos" (Apocalipsis 21, 27) , entonces ¿qué ocurre?, ¿vamos todos al infierno? Ni mucho menos. La doctrina del purgatorio, de un lugar de purificación está muy clara en la Biblia, solo que hay que saber leer la Biblia, que por desgracia eso le ocurre a muchos protestantes, que se saben la Biblia de memoria pero no saben interpretarla.
Veamos la doctrina de la purificación o purgatorio en la Biblia:
2 Macabeos 12, 43:
«Y habiendo recogido dos mil dracmas por una colecta, los envió (Judas Macabeo) a Jerusalén para ofrecer un sacrificio por el pecado, obrando muy bien y pensando noblemente de la resurrección, porque esperaba que resucitarían los caídos, considerando que a los que habían muerto piadosamente está reservada una magnífica recompensa; por eso oraba por los difuntos, para que fueran librados de su pecado».
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Mateo 12, 32:
“El que insulte al Hijo del Hombre podrá ser perdonado; en cambio, el que insulte al Espíritu Santo no será perdonado, ni en este mundo, ni en el otro”. 

Sugiere que hay otro lugar y que la expiación puede suceder después de la muerte. Esto significa que en la otra vida hay pecados que sí se perdonan y otros que no se perdonan. Estos pecados que sí se perdonan en la otra vida ¿Dónde se perdonan?. ¿En el infierno? No puede ser por que en el infierno no hay redención. En el cielo tampoco, por que nada manchado entra allá (Apocalipsis 21, 27). Luego, debe un tercer lugar en la otra vida donde sí se perdonan.
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Mateo 5, 25, 26. Lucas 12,58-59
“Cuando vayas con tu adversario al magistrado, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al alguacil y el alguacil te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo”.

En este pasaje Jesús hace referencia a un castigo temporal que no puede ser el infierno ni tampoco el cielo. 
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1Corintios 3,11-15. 
«Pues nadie puede poner otro fundamento fuera del ya puesto, que es Jesucristo. Mas si uno edifica sobre este fundamento oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, paja, la obra de cada uno se pondrá de manifiesto; porque el día lo descubrirá, por cuanto en fuego se ha de revelar; y qué tal sea la obra de cada uno, el fuego mismo lo aquilatará. Si la obra de uno, que él sobreedificó, subsistiere, recibirá recompensa; si la obra de uno quedare abrasada, sufrirá detrimento; él sí se salvará, aunque así como a través del fuego». 

De manera que hay un fuego después de la muerte que, diferente al del infierno, es temporal. El alma que por allí pasa se salvará. A ese estado de purgación le llamamos el "purgatorio".
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Filipenses 2,10 
"para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla en los cielos, en la tierra y en los abismos..." 

"en los abismos" puede entenderse como una referencia al Purgatorio, cuyos habitantes, a diferencia de los del Infierno, mantienen su fidelidad a Cristo. 
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San Pablo oró por su querido amigo Onesíforo en 2 Timoteo 1:18, 
"Concédale el Señor encontrar misericordia ante el Señor aquel Día." 

¿Para qué oraría Pablo por el muerto si pensara que su amigo estaba en el cielo o en el infierno?
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Judas 23 

"a unos, salvadlos arrancándolos del fuego..." 

Los condenados ya no tienen salvación, pero nuestras oraciones y sufragios pueden ayudar a quienes sufren en el Purgatorio. 
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(Fuente: católicos firmes en su fe)

EMOTIVA CARTA DE UNA HOMOSEXUAL AL PADRE JAMES MARTIN

Os mostramos aquí una emotiva carta de una joven católica con atracción a personas del mismo sexo, se la escribió al polémico sacerdote jesuita James Martin, para explicarle que su libro y enseñanzas que aprueban las prácticas homosexuales en realidad la están “hiriendo” en vez de ayudarla.
El P. James Martin ha expresado reiteradamente su aprobación de las relaciones homosexuales.
En el 2017, el sacerdote escribió el controversial libro “Construyendo un puente”, con el que hace el intento de acercar a la Iglesia Católica y al colectivo LGTB, pero no toma en cuenta la posición del Catecismo, la Biblia y el Magisterio sobre la homosexualidad.

Me está lastimando, Padre James”, escribió el 10 de octubre, Avera María Santo, una católica homosexual estadounidense de 22 años.


CARTA:
Por favor, P. James, sepa que no lo estoy atacando. Solo quiero ser abierta y compartir mi historia y mi corazón con usted.
Quería hacer algo realmente dirigido a usted, con la esperanza de que pueda leerlo y considere algunas de las cosas que tengo que decir. Tal vez sea joven, tal vez no sea tan inteligente, pero vivo con esto, vivo con la atracción a personas del mismo sexo todos los días, y todos los días es una batalla.
Sé que se preocupa por su rebaño y sé que se preocupas mucho por la comunidad LGTB.
Sé que quiere hacer cosas buenas, pero si soy sincera, P. James, no creo que todo lo que está haciendo y diciendo nos esté ayudando. Me está lastimando, Padre James.
Me encuentro parada en este puente que quería usted construir con su libro, pero se está derrumbando bajo mis pies. Está cayendo bajo el peso de todo lo que sé que es verdad, bajo la bondad, la verdad y la belleza de la verdadera Iglesia Católica y sus enseñanzas.
Entiendo lo que quería hacer con este libro, pero no puedo estar de acuerdo con todo lo que ha dicho.
Hay muchas cosas de las que podría hablar, pero quiero centrarme en un elemento en particular, el llamado de las personas con atracciones del mismo sexo a la castidad y la santidad.
Por encima de todo, soy una persona, no una persona homosexual. Solo hay tres tipos de personas: divinas, angélicas y humanas. La persona humana no puede ser reducida a su experiencia. Mi identidad es una hija amada de Dios, y no se puede rebajar a nada más.
Debido a mi naturaleza como persona humana, soy Creación de Dios y solo suya. Dios me hizo para Sí mismo y me llama a acercarme a Él en esta vida para que pueda permanecer con Él para siempre en la próxima.
Para permanecer con Dios, debo seguir sus mandamientos y las enseñanzas de la Santa Iglesia Católica. Si voy a seguir las reglas establecidas para mí, tengo que saber cuáles son. Lo que realmente son. Ninguna versión diluida de la fe me llevará al cielo.
Usted no dice que actuar de acuerdo con los deseos del mismo sexo está mal. Eso inherentemente incorrecto, padre. El diseño de Dios para el amor conyugal no incluye la unión del hombre y el hombre o la mujer y la mujer. Simplemente no funciona.
El matrimonio no es un invento hecho por el hombre, y por lo tanto no es nuestro para definir. Dios quiso que el matrimonio fuera entre un hombre y una mujer, ¡incluso el diseño de la anatomía humana puede dar fe de eso! Si comenzamos a negar esta verdad, perdemos de vista quiénes somos.
Hay una crisis de identidad que está causando estragos en la comunidad LGTB en este momento, porque basamos nuestras identidades en a quién nos sentimos atraídos emocional y/o sexualmente. ¡Somos mucho más que eso!
Llamar a mis deseos sexuales ‘objetivamente desordenado’ NO ES CRUEL’. Si deseo algo que no va a contribuir a mi santidad, entonces me hace quedar insatisfecho. No puedo entender y cumplir el plan de Dios para mí al ‘satisfacer’ un deseo que puede llevar a mi muerte.
Todos tenemos deseos que no deberían cumplirse; y deseamos cosas que no podemos tener. Mi deseo de dormir con una mujer no es diferente a eso. No es cruel, es lo que necesito escuchar, ES LA VERDAD.
Muéstreme respeto recordándome a mí y a mis hermanos y hermanas quiénes somos y todo lo que estamos llamados a ser.
Llámeme por lo que soy, llámeme hija de Dios, amada por Dios y llamada a la grandeza más allá de mi comprensión. Vea mi valor y mi valor como persona humana, y no me reduzca a una experiencia.
Muéstreme compasión caminando conmigo y llamándome a la santidad, porque la santidad es para todos.
Usted habla de cómo las personas con atracción a personas del mismo sexo son ‘discriminadas injustamente’ de muchas maneras. Esto es verdad. Pero me atrevo a decir que alimentarnos de una versión diluida del Evangelio también es una discriminación injusta.
Llámeme a la castidad y santidad. Dígame que puedo pelear, y soy lo suficientemente fuerte como para llevar mi cruz.
Al insinuar que necesito que las reglas se rompan por mí, que de alguna manera no puedo evitar actuar según mis deseos, me dice que no soy capaz de la misma santidad que mis hermanos y hermanas sin la atracción a personas del mismo sexo. Me dice que Dios no me ama lo suficiente como para darme la gracia y la fuerza para llevar mi cruz con dignidad, valentía y valor.
Cristo murió por mí. Él me dijo que recogiera mi cruz y la llevara detrás de él. Él me dará la fuerza para llegar al Calvario y, finalmente, al Cielo.
Muéstreme sensibilidad al encontrarme con amor auténtico, el mismo amor que Cristo me mostraría.
Sepan que en nuestro corazón queremos a Dios. Él nos hizo para sí mismo, y quiere que volvamos a él.
Muéstrenos Su rostro en su ministerio, en la forma en que nos ama, en la forma en que nos encuentra. Por favor, díganos lo que Él diría, Padre. Por favor, díganos la verdad y camine con nosotros en ese camino de regreso al que ama nuestra alma.
He conocido a demasiadas personas que intentan predicarme el Evangelio mientras me salgo de la Cruz.
La Cruz, la lucha, el sufrimiento no puede dejarse fuera. La Pascua no llegó sin el Viernes Santo, y no podemos llegar al Cielo sin luchar primero por ello en la tierra.
Los santos en el cielo lucharon por la santidad mientras estaban en la tierra. No podemos llegar al cielo sin luchar.
No trate de hacerme la pelea más fácil, Padre James, venga conmigo, pelee conmigo y hágame más fuerte.
Creo firmemente que el próximo gran santo de nuestra era será alguien que vivió con atracciones del mismo sexo.
También estamos llamados a la santidad, Padre.
Por favor, no ahogue esa hermosa llamada.
(Aciprensa)

NUESTRA FE ANTE EL CORONAVIRUS


En estos momentos en que estamos viviendo la pandemia del coronavirus, la gente ha entrado en pánico.
La gente está aterrada y hace lo posible por no contraer el coronavirus y por no transmitirlo a sus seres queridos.
No se piensa en otra cosa en estos días, y sin embargo yo me pregunto: ¿ponemos el mismo empeño en proteger nuestra salud espiritual? ¿ponemos el mismo empeño en intentar conservar la salud espiritual de nuestros seres queridos?
Dios nos habla a través de las pruebas, y Dios está hablando ahora. Este es un tiempo propicio, un tiempo de gracia para preguntarnos si en caso de morir...¿estamos preparados?
Hasta los mismos católicos nos negamos a enfrentarnos con la muerte cara a cara, y por eso circulan por ahí imágenes de Jesús con frases absurdas que dicen:
"La enfermedad no tocará mi casa porque Dios está conmigo"...No es ese el modo de encarar las cosas según nuestra fe. La enfermedad tocará tu casa si Dios lo permite y le parece bien para tu alma que la toque, porque se hará la voluntad de Dios, no la tuya.
Lo que debemos hacer los cristianos ante esta pandemia es no inquietarnos ni perder la paz, porque la inquietud no viene de Dios. Hay que orar para que acabe esta pandemia, pero sobretodo hay que orar para que todos tengamos un cambio de vida y nos volvamos hacia Dios, hay que orar por la conversión de los pecadores, hay que preparar nuestras almas como las prepararon las vírgenes prudentes de la Biblia, y sobretodo hay que confiar en Dios y ocuparnos más de Él. Santa Margarita cuenta que en una de sus apariciones Jesús le dijo: Ocúpate de mí y de mis cosas que yo me ocuparé de ti y de las tuyas.
Dios sabe lo que nos conviene, ocupémonos de sus cosas y Él se ocupará de las nuestras.
Y no olvidemos nunca que la salud espiritual es mucho más importante que la salud del cuerpo, porque este mundo pasa, pero la eternidad es para siempre.
(Carmen de Jesús Crucificado, O.C.D.S.)

¿ME DAS TU CORAZÓN?

¿Pero qué es esto, Niño mío?
¿También me das tu Corazón?
¿No te basta haber dejado el cielo,
tu eterno cielo de estrellas siempre brillantes,
de Ángeles purísimos que te alaban,
para bajar a esta tierra de abrojos
para sufrir por nosotros hambre,
frío y sed, cansancio, persecución y muerte?

¿No te basta haber nacido con la sombra
de la Cruz para rescatar a tantos pecadores
que no te iban a comprender?
¿No te basta haber expuesto tu espalda
purísima a tantos azotes y tus mejillas
a tantas bofetadas y salivazos?
¿No te basta haber abrazado a la
humanidad entera con tus brazos
abiertos sobre una cruz en el monte
del dolor y la humillación?

Dame Tu Corazón querido Niño mío,
yo lo acepto pues con tanto amor
me lo entregas, lo acepto para cuidarlo
y protegerlo. Te prometo que desde hoy
me esforzaré por ser mejor, y lo haré
por tu amor, querido Niño, solo
por tu amor...

(Carmen de Jesús Crucificado, O.D.C.S.)

LA PRIMAVERA FLORECE DENTRO DE TI



La primavera florece dentro de ti, mujer, no la apagues, 
no marchites esas flores hermosas que Dios ha plantado 
con todo amor en tu vientre.
Solo Dios es el dueño de la vida y de la muerte,
y aunque todo se oscurezca a tu alrededor, 
aunque te sientas abandonada, 
aunque te acose la tentación de terminar 
con la vida de este hermoso hijo, 
recuerda que Dios siempre está a tu lado, 
nunca te abandonará, y ese hijo al que 
pretendes cortar las alas, 
algún día será el avecilla 
que te traiga la felicidad con su canto.

(Carmen de Jesús Crucificado, O.C.D.S.)

PERDÓN POR ESAS LÁGRIMAS, MADRE



María Santísima, jardín del amor,
perdón por esas lágrimas que te hacen derramar las madres que matan en sus vientres
a sus propios hijos.
A esos hijos que Dios ha depositado con tanto amor en sus entrañas.
María Santísima, Tú que cuidaste con infinito amor a Jesús cuando estaba en tu vientre,
Tú que ya lo amabas cuando aun no había nacido,
Tú que seguramente te quedabas extasiada
ante cualquier movimiento de tu pequeño en tu seno, Tú que lo hubieras defendido
de cualquier peligro cuando aun no lo tenías
en tus purísimas manos...¿cómo podrás
comprender la actitud de esas madres?
¿Cómo podrás aceptar que una madre pueda
acabar con la vida de su hijo, cuando Dios
mismo lo tiene nueve meses resguardado del
mundo en esos vientres creyendo que es el
lugar más seguro para ellos?
Virgen María, cada niño abortado es un nuevo
dolor que te atraviesa el alma.
Te pedimos por esas madres, para que les des
luz y vean qué terrible pecado es el aborto,
qué crimen más abominable a los ojos de Dios.
Que ellas puedan arrepentirse a tiempo y salvarse.
Te pido por esos niños, lávalos con tus lagrimas
de cristal y amor y llévalos al cielo con los ángeles
y los santos. Amén.
(Carmen de Jesús Crucificado, O.C.D.S.)

DIOS NOS AMA MÁS QUE NADIE

Dios todo lo hace por nuestro bien.
Aunque a veces nos parezca que nos abandona, nunca lo hace, nunca nos olvida, siempre está más cerca precisamente de las personas que se sienten olvidadas, aunque parezca que nos  castiga y no nos ama, siempre nos ama, pues tiene amor eterno por sus hijos, si permite un mal es para sacar provecho, para sacar un bien mayor que ese mal aparente.
Nosotros a veces no lo entendemos porque el actuar de Dios es un Misterio, ya que solo Él conoce nuestras almas.
Confiemos en Dios que nos ama más que nadie y todo lo que hace o permite es por nuestra salvación.
(Carmen de Jesús Crucificado O.C.D.S.)





SÚPLICA PARA TIEMPOS DIFÍCILES*



Tengo mil dificultades: ayúdame.
De los enemigos del alma: sálvame.
En mis desaciertos: ilumíname.
En mis dudas y penas: confórtame.
En mis enfermedades: fortaléceme.
Cuando me desprecien: anímame.
En las tentaciones: defiéndeme.
En horas difíciles: consuélame.
Con tu corazón maternal: ámame.
Con tu inmenso poder: protégeme.
Y en tus brazos al expirar: recíbeme.
Virgen del Carmen, ruega por nosotros.
Amén

ORACIÓN DE LA LLAMA DE AMOR



¡Bienaventurada Virgen María!
Queridísima Madre nuestra del Cielo,
Tú amas tanto a Dios y a nosotros,
Tus hijos, que ofreciste a Tu Divino
Hijo Jesús en la Cruz como desagravio
a nuestro Padre Celestial,
para alcanzar la salvación para nosotros,
a fin de que todo el que crea en Él
no perezca sino que tenga Vida Eterna. 

Con filial confianza Te rogamos a Ti,
que con la Llama de Amor de Tu Inmaculado Corazón, 

atizada por el Espíritu Santo,
enciendas en nuestros lánguidos corazones
el Fuego del Amor perfecto hacia Dios
y hacia los hombres,
a fin de que junto Contigo,
con un solo corazón, amemos sin cesar a Dios
y a nuestro prójimo.  


Ayúdanos a transmitir esta Llama Santa
a todos nuestros hermanos de buena voluntad,
a fin de que el Fuego del Amor de Dios
vaya extinguiendo el fuego del odio
en toda la redondez de la Tierra,
y Jesús, Príncipe de la Paz,
sea Rey y Centro de todos los corazones,
en el Sacramento de Su Amor,
y en el trono de nuestros altares. Amén.

(Elizabeth Kindelman, mística, Hungría)

ROSARIO A JESÚS SACRAMENTADO


Se empieza con un Credo, un Padrenuestro, y después se dice: 

“Yo Soy el Pan Vivo bajado del cielo, que se quedó con vosotros en cada Hostia Consagrada”.

Se continúa diciendo:
“Bendito y Alabado, sea Jesús Sacramentado”. 

Se Contesta: 
“Sea Jesús Bendito y Alabado” (10 veces). 

Al terminar cada decena se reza „Gloria al Padre…?, Padrenuestro y se vuelve a iniciar:
“Yo Soy el Pan Vivo bajado…” 

Así hasta completar cinco decenas. 

Al terminar el rosario se dice la siguiente jaculatoria:
“Jesús Sacramentado, sed de todos querido y adorado.
Sed de todos amado oh Jesús Sacramentado”

CUANDO DIOS CALLA


Si no hablas, llenaré mi corazón
de tu silencio y lo guardaré conmigo.
Y esperaré quieto, como la noche
en su desvelo estrellado,
hundida pacientemente mi cabeza.

Vendrá sin duda la mañana
y se desvanecerá la sombra.
Y tu voz se derramará por todo el cielo
en arroyos de oro. 

Y tus palabras volarán cantando
de cada uno de mis nidos.
Y sus melodías estallarán en flores
por mis profusas enramadas.

(Rabindranath Tagore)

YO SOY EL MÁS RICO



Yo había pedido a Dios FUERZA para triunfar;
Él me ha dado FLAQUEZA para que aprenda a obedecer con humildad.

Había pedido SALUD para realizar grandes empresas;
me ha dado ENFERMEDAD para que haga cosas mejores.

Deseé la RIQUEZA para llegar a ser dichoso,
me ha dado POBREZA para que alcance sabiduría.

Quise PODER para ser apreciado de los hombres;
me ha concedido DEBILIDAD a fin de que llegara a tener deseos de Él.

Pedí un COMPAÑERO/A para no vivir solo;
me dio un CORAZÓN para que pudiera amar a todos los hermanos.

Anhelaba COSAS que pudieran alegrar mi vida;
me dio la VIDA para que pudiera gozar de todas las cosas.

No tengo NADA de lo que he pedido;
pero he recibido TODO lo que había esperado.

Porque sin darme cuenta,
mis plegarias no formuladas han sido escuchadas.

Yo soy, entre todos los hombres, el más rico.

CÓMO SAN FRANCISCO CONVIRTIÓ EN BOLONIA A DOS ESTUDIANTES


Al llegar una vez San Francisco a Bolonia, todo el pueblo corrió para verlo; y era tan grande el tropel de gente, que a duras penas pudo llegar hasta la plaza. En medio de una gran multitud de hombres, de mujeres y de estudiantes, que llenaban la plaza, San Francisco se subió a un lugar elevado y comenzó a predicar lo que el Espíritu Santo le iba dictando. Y predicaba tan maravillosamente, que parecía, más bien, un ángel que un hombre quien predicaba; sus palabras celestiales eran como saetas agudas que traspasaban el corazón de cada oyente, y, por efecto de la predicación, se convirtieron a penitencia una gran muchedumbre de hombres y de mujeres. 
Entre ellos hubo dos nobles estudiantes de la Marca de Ancona, uno por nombre Peregrino y el otro Ricerio; ambos, tocados en su corazón por una inspiración divina, como efecto del sermón, se acercaron a San Francisco para decirle que querían abandonar totalmente el mundo y ser de sus hermanos. Y San Francisco, conociendo por revelación que eran enviados por Dios y que habían de llevar una vida santa en la Orden, los recibió con alegría, diciéndoles:

- Tú, Peregrino, seguirás en la Orden el camino de la humildad, y tú, hermano Ricerio, te pondrás al servicio de tus hermanos.

Y fue así, porque el hermano Peregrino rehusó ser sacerdote y se quedó como lego, aunque era muy docto y grande canonista. Debido a esta su profunda humildad, llegó a gran perfección en la virtud, hasta el punto que el hermano Bernardo, el primogénito de San Francisco, dijo de él que era uno de los hermanos más perfectos de este mundo. Finalmente, este hermano Peregrino pasó, lleno de virtudes, de esta vida a la vida bienaventurada, realizando muchos milagros antes y después de la muerte.

 Y el hermano Ricerio sirvió a los hermanos con devoción y fidelidad, viviendo en gran santidad y humildad; gozó de gran familiaridad con San Francisco, quien le confió muchos secretos. Habiendo sido nombrado ministro de la provincia de la Marca de Ancona, la gobernó durante mucho tiempo con grandísima paz y discreción. Al cabo de algún tiempo permitió Dios que fuese objeto de una fuerte tentación interna; se hallaba atribulado y angustiado, se maceraba con ayunos, disciplinas, lágrimas y oraciones día y noche, sin lograr ahuyentar aquella tentación; con frecuencia se veía en grande desesperación, ya que por esta causa se consideraba abandonado de Dios. Al borde de la desesperación, como último remedio, se decidió a ir a San Francisco, discurriendo de esta manera:
«Si San Francisco me muestra buen semblante y me trata con familiaridad, creeré que aún tendrá Dios piedad de mí; de lo contrario, daré por cierto que estoy abandonado de Dios».
Se puso, pues, en camino para ir a encontrar a San Francisco. El Santo se hallaba a la sazón gravemente enfermo en el palacio del obispo de Asís, y supo, por inspiración divina, toda la tentación y desesperación del hermano, así como su determinación y su venida. Al punto, San Francisco llamó a los hermanos León y Maseo y les dijo:

- Id en seguida al encuentro de mi hijo carísimo hermano Ricerio, abrazadlo de mi parte y saludadlo, y decidle que, entre todos los hermanos que hay en el mundo, yo lo amo a él con afecto singular. 
Fueron ellos y lo hallaron en el camino. Lo abrazaron y le dijeron lo que San Francisco les había ordenado. Con esto él experimentó un consuelo tan grande, que casi quedó fuera de sí; y, dando gracias a Dios de todo corazón, se dirigió al lugar en que San Francisco yacía enfermo. Y, aunque San Francisco se hallaba gravemente enfermo, al oír que venía el hermano Ricerio, se levantó y le salió al encuentro, lo abrazó con gran ternura y le dijo:

- Hijo mío carísimo, hermano Ricerio, entre todos los hermanos que hay en el mundo, yo te amo particularmente.
Dicho esto, le hizo en la frente la señal de la santa cruz, le besó y añadió:  
- Hijo carísimo, Dios ha permitido te sobreviniera esta tentación para que fuese para ti fuente de grandes merecimientos; pero, si tú quieres renunciar a esta ganancia, no la tengas. ¡Cosa admirable! No bien hubo dicho San Francisco estas palabras, le dejó por completo la tentación, como si nunca en toda la vida la hubiera tenido, y quedó completamente consolado.

 En alabanza de Cristo. Amén. 
(Florecillas de san Francisco)

ORACIÓN A SAN JOSÉ POR LOS QUE NO TIENEN TRABAJO



Oh glorioso San José, 
patrón de los trabajadores: 
tu conoces las necesidades 
de cada quien, hoy en especial 
te pedimos por los que 
no tienen trabajo. 

Ruega por ellos para 
que se les abran las puertas 
y oportunidades a los que 
más lo necesitan, 
Amén.

Luego reza:
Padre Nuestro
Ave María
Gloria

ENSÉÑANOS, SAN JOSÉ

Enséñanos, San José
cómo se es “no protagonista”,
cómo se avanza sin pisotear,
cómo se colabora sin imponerse,
cómo se ama sin reclamar.

Cómo se obedece sin rechistar
cómo ser eslabón entre el presente y el futuro
cómo luchar frente a tanta desesperanza
cómo sentirse eternamente joven.

Dinos, José,
cómo se vive siendo “número dos”,
cómo se hacen cosas fenomenales
desde un segundo puesto.
Cómo se sirve sin mirar a quién
cómo se sueña sin más tarde dudar
cómo morir a nosotros mismos
cómo cerrar los ojos, al igual que tú,
en los brazos de la buena Madre.

Explícanos
cómo se es grande sin exhibirse,
cómo se lucha sin aplauso,
cómo se avanza sin publicidad,
cómo se persevera y se muere uno
sin esperanza de un póstumo homenaje
cómo se alcanza la gloria desde el silencio
cómo se es fiel sin enfadarse con el cielo.
Dínoslo, en este día, buen padre José.




AL CAER LA TARDE (Himno de Vísperas)


Al caer de la tarde,  toda la casa, 
era aromas de vino  y tierna hogaza. 
Mientras, la Madre era
una ánfora llena  de sus pesares.
   
Al caer de la tarde, la Madre hilaba, 
con aquellas sus manos de Virgen casta. 
Mientras, el Niño soñaba
que soñaba lirios y espinos.   
  
Al caer de la tarde, en el silencio, 
aserraban las sierras, del carpintero. 
José pensaba que era el padre dichoso 
de la Palabra.   
  
Al caer de la tarde, Señor atiende, 
la amargura infinita que el mundo tiene. 
Colma el vacío  de esta familia humana 
sin tu cariño.    
Amén. 



REFLEXION (de Felipe santos, salesiano)
Mi casa no es ya mi casa para mí. No puedo más. Sin embargo, al rezar la oración de este himno, me siento acompañado por la Virgen María que, cuidadosa, atiende a sus labores juntamente con san José en su carpintería.

Y al hacer un examen de conciencia ante la bella luz de este himno, experimento un gozo inenarrable. Frente a un mundo que cae fácilmente en la amargura de la noche, yo, no obstante, experimento en todo mi ser la alegría de vuestra presencia amada.

La culpa de esta amargura que sufre parte de la sociedad radica simplemente en el abandono de los pilares de la fe. Sin ellos todo es oscuro como la noche. Este mundo, vacío de Dios, no vive el cariño en profundidad. La mediocridad sustituye a la integridad y a la profundidad de la existencia.
María, Jesús y san José, dadme la gracia de que la noche sea clara como el día.

ORACIÓN DEL OFRECIMIENTO DE VIDA


Mi amable Jesús, 
delante de las Personas 
de la Santísima Trinidad,
delante de Nuestra Madre del Cielo
y de toda la Corte Celestial,

ofrezco, según las intenciones 
de Tu Corazón Eucarístico 
y las del Inmaculado
Corazón de María Santísima:
Toda mi vida, todas mis santas Misas,
Comuniones, buenas obras,
sacrificios y sufrimientos,
uniéndolos a los Méritos 
de Tu Santísima Sangre
y a Tu Muerte de Cruz: 
Para adorar a la Gloriosa Santísima Trinidad, 
Para ofrecerle reparación por nuestras ofensas, 
Por la unión de nuestra Santa Madre Iglesia,
Por nuestros Sacerdotes,
Por las vocaciones Sacerdotales 
y de vida religiosa,
por las almas del purgatorio, 
Y por todas las almas hasta el fin del mundo.
Recibe, Jesús mío, mi Ofrecimiento de Vida 

y concédeme la Gracia para perseverar en él fielmente hasta el fin de mi vida. 
Amén.

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