El código para alcanzarlo nos los dejó maravillosamente trazado San Juan de la Cruz. Sus cláusulas son duras y atormentan implacablemente los oídos carnales, pero sólo a este precio se puede adquirir el tesoro inmenso de la santidad:
«Procure siempre inclinarse:
no a lo más fácil, sino a lo más dificultoso;
no a lo más sabroso, sino a lo más desabrido;
no a lo más gustoso, sino antes a lo que da menos gusto;
no a lo que es descanso, sino a lo trabajoso;
no a lo que es consuelo, sino antes al desconsuelo.
no a lo más, sino a lo menos;
no a lo más alto y precioso, sino a lo más bajo y despreciable ;
no a lo que es querer algo, sino a no querer nada;
no andar buscando lo mejor de las cosas temporales, sino lo peor,
y desear entrar en toda desnudez y vacío y pobreza por Cristo
de todo cuanto hay en el mundo» "
TEOLOGÍA DE LA PERFECCIÓN CRISTIANA
POR EL RVDO. P. FR. ANTONIO ROYO MARÍN, O. P

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