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En un testimonio a la emisora radial Rainha da Paz, un m茅dico brasile帽o que efectu贸 durante a帽os el aborto relat贸 su dolorosa e intensa experiencia de conversi贸n, iniciada luego de la muerte de su hija.

"Mi madre era una simple costurera que trabajaba hasta las madrugadas para ayudar a mi padre. Mi padre era un guardia nocturno. Por eso se pueden imaginar el sacrificio que hicieron para tener un hijo m茅dico. Luego escog铆 la ginecolog铆a y la obstetricia", afirm贸.

"Entre las mayores dificultades enfrentadas como m茅dico reci茅n formado, choqu茅 con la realidad de lo que es mi profesi贸n. En un largo tiempo los m茅dicos se vuelven ricos, y yo quer铆a m谩s, quer铆a enriquecerme y tener m谩s dinero. Fue as铆 como viol茅 el juramento que hice cuando me formaba para dar la vida, para salvar la vida. Ayud茅 a muchos ni帽os a venir al mundo, pero tambi茅n a muchos de ellos no les permit铆 nacer y me enriquec铆 escondido tras la m谩scara de la vitalidad", agreg贸 el m茅dico.

Sobre su vida abortista, el experto explic贸 que "puse un consultorio que en poco tiempo se convirti贸 en el m谩s visitado de la regi贸n. Y saben ¿qu茅 es lo que hac铆a?: abortos. Y como todos los que cometen el crimen, me dec铆a a m铆 mismo que todas las mujeres tienen el derecho de escoger y que era mejor que sean ayudadas por un m茅dico para no correr los riesgos de ir a una cl铆nica clandestina donde los 铆ndices de muertes son alarmantes".
Mis manos, que debieron ser bendecidas para la vida, trabajaron para la muerte", agreg贸.

Entrando al tema de su conversi贸n, el m茅dico explic贸 emocionado que "s贸lo par茅 cuando Dios en su sabidur铆a infinita, rasg贸 mi conciencia e hizo sangrar a mi coraz贸n con la misma sangre de todos los inocentes que no dej茅 nacer. Mi hija menor, Leticia, dej贸 de respirar por una infecci贸n generalizada luego de haberse sometido a un aborto. Ella, de 23 a帽os de edad, sali贸 embarazada y busc贸 el mismo camino de tantas otras que me fueron a buscar: el camino del aborto. Y s贸lo supe de esto cuando ya nada se pod铆a hacer".

"Al lado del lecho de muerte de mi hija, vi las l谩grimas de todos esos angelitos que yo mat茅. Mientras ella esperaba la muerte, yo agonizaba junto a ella. Fueron seis d铆as de sufrimiento para que en el s茅timo d铆a ella partiese hacia el encuentro con su hijo, al cual un m茅dico asesino le impidi贸 nacer", coment贸.

"Cansado por las noches que pas茅 al lado de mi hija, yo so帽茅 que andaba por un lugar absolutamente oscuro y muy h煤medo, en el que quer铆a respirar pero no pod铆a, yo quer铆a salir desesperadamente pero fui envuelto por un lugar en donde el estruendo me dejaba at贸nito. Eran los llantos dolidos de los ni帽os que en mi pensamiento, como si un rayo me cortase por la mitad, ve铆a en mi entendimiento: los llantos eran de dolor, eran los lamentos de los angelitos que yo no dej茅 nacer. Era la triste consecuencia de mis actos sin pensar, esos llantos que gritaban ¡asesino!, ¡asesino!", afirm贸 el m茅dico.

"Asustado para salir de aquel lugar, pas茅 mi mano por mi rostro para secar mi sudor y mis manos se mancharon de sangre! Aterrorizado grit茅 con toda la fuerza que me quedaba un pedido de perd贸n: ¡Dios me perdone! S贸lo as铆 logr茅 respirar nuevamente y me acord茅 de que era tiempo de acoger y valorar el 煤ltimo respiro de mi hija, que muri贸 por las consecuencias de la infecci贸n que le produzco el aborto. Yo s茅 eso a trav茅s de mi sue帽o", agreg贸.

"Dios me hizo entender que a partir del momento de la fecundaci贸n del 贸vulo existe vida. Vend铆 mi consultorio y todos los bienes que consegu铆 con la pr谩ctica del aborto y con ese dinero, constru铆 una casa de amparo para madres solteras y me dedico hoy a atender y practicar ¡una medicina de verdad!".

"Hoy soy m茅dico de los pobres, de los desamparados y desvalidos, y los ni帽os que vienen al mundo a trav茅s de mis manos son hijos que adopto pues s茅 que tengo una sola misi贸n: traer la vida al mundo y dar condiciones para que los ni帽os tengan un lugar feliz donde el padre es Jes煤s. Recen por m铆, recen para que Dios tenga piedad de m铆 y me perdone, porque tengo la seguridad de que participar茅 del juicio final", concluy贸.

(La agencia de noticias ACI, en un comunicado del 2 de febrero del
2001, notifica este testimonio a la emisora de radio de R铆o de Janeiro, Rainha da Paz) 


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